Un préstamo garantizado es aquel en el que dejás un bien (una casa, un auto u otro activo) como respaldo del pago: si no devolvés el dinero, el prestamista puede quedarse con ese bien.
A cambio de ese respaldo, suele ofrecer tasas más bajas y plazos más largos que un préstamo sin garantía. Te explicamos cómo funciona, sus ventajas y sus riesgos.
Puntos clave
- Dejás un bien como garantía del pago (casa, auto u otro activo).
- Si no pagás, el prestamista se queda con ese bien.
- A cambio, la tasa es más baja y los plazos más largos.
- El préstamo sin garantía es más caro por el mayor riesgo.
¿Qué es un préstamo garantizado?
El crédito o préstamo garantizado es el que ofrecen bancos y prestamistas a cambio de que dejes ciertos valores o bienes en garantía. Si no pagás el total de la deuda, quien te prestó puede quedarse con esos bienes para cobrarse el incumplimiento.
¿Qué es un préstamo con garantía personal?
En el préstamo con garantía personal respondés con tu patrimonio, es decir, con tus bienes y derechos presentes y futuros, pero sin que ningún bien concreto quede específicamente afectado al pago de la deuda.
Cómo funcionan los préstamos garantizados.
En un préstamo garantizado, el dinero que te prestan queda respaldado por un activo tuyo. Ese activo es la garantía: si no podés pagar, el prestamista pasa a quedarse con el bien. Los ejemplos más clásicos son los préstamos hipotecarios (garantizados con la vivienda) y los prendarios (garantizados con el auto). Podés ver el panorama completo en los tipos de préstamos en Argentina.
Ventajas y riesgos de un préstamo garantizado
Para quien presta, el préstamo garantizado tiene menos riesgo que uno sin garantía, y eso se traduce en ventajas para vos: plazos de pago más largos, tasas de interés más bajas y más margen para negociar los términos. La contracara es que exige tener un bien para poner en garantía (una vivienda, un auto u otro activo).
El riesgo, para quien lo solicita, es claro: si no podés pagar parte o todo el préstamo, perdés el bien que dejaste en garantía. Por eso, acceder a este tipo de préstamo es relativamente fácil, pero conviene solo si tenés una alta certeza de que vas a poder devolver todo el dinero.
Préstamos sin garantía
El préstamo sin garantía no está respaldado por ningún bien. Además de revisar tu historial crediticio, el banco o prestamista tiene que confiar en que vas a devolver el dinero en el plazo pactado, y por ese mayor riesgo cobra tasas más altas. Si estás en Veraz, un préstamo sin garantía es más difícil de conseguir; en ese caso mirá las opciones de préstamos con Veraz negativo.
⚠️ Antes de poner un bien en garantía
- Que la cuota entre con comodidad en tu presupuesto.
- Tené presente que podés perder el bien (casa o auto) si dejás de pagar.
- Compará el CFT del garantizado con el de un préstamo sin garantía.
- Ante el impago hay ejecución de la garantía y quedás en la Central de Deudores del BCRA.
¿Te conviene un préstamo garantizado?
Un préstamo garantizado sale más barato que uno sin garantía, pero pone en juego un bien tuyo. Te conviene si buscás una tasa baja y un plazo largo y tenés certeza de que vas a poder pagar.
Si el bien en garantía es tu única vivienda o el auto con el que trabajás, pensalo dos veces: el ahorro en intereses no compensa el riesgo de perderlo. Compará siempre el CFT antes de decidir.
Si el bien en garantía es tu única vivienda o el auto con el que trabajás, pensalo dos veces: el ahorro en intereses no compensa el riesgo de perderlo. Compará siempre el CFT antes de decidir.
Preguntas Frecuentes sobre el préstamo garantizado
Lo más común es una vivienda (hipoteca) o un auto (prenda), pero según el prestamista también pueden servir otros activos, como un plazo fijo o inversiones.
En la garantía real afectás un bien concreto, como una casa o un auto; en la personal respondés con todo tu patrimonio presente y futuro, sin un bien puntual afectado.
Sí. Al reducir el riesgo para quien presta, suele tener una tasa de interés menor y plazos más largos que un préstamo sin garantía.
El prestamista puede ejecutar la garantía, es decir, quedarse con el bien y venderlo para cobrar la deuda, además de informarte como deudor en la Central de Deudores del BCRA.
Fuentes consultadas