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Miguel Arias

Se registró el 19/02/2003 - Perfil de experto

Sobre Miguel Arias

Soy socio fundador de Rankia. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Certificado como Asesor Financiero en Crédito Hipotecario. Más de 20 años invirtiendo en los mercados de renta variable. Premio Caixa Popular Emprendedores al mejor proyecto innovador y Premio Bancaja para Jóvenes Emprendedores. Miembro del comité organizador de Forinvest Valencia.

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Miguel Arias 18/08/26 08:36
Ha comentado en el artículo Invertir a largo plazo: cuántos años son de verdad largo plazo
Pelos sr, estas "conversaciones de bar" dan mucha vida. Cambiar el termómetro del *cuánto vale* al *cuánto produce* — medir en meses de vida cubiertos, y en limpio — es exactamente el cambio de chip que separa acumular de vivir de ello.Solo una cuestión para el lector que quiera imitarte, porque el camino tiene un peaje poco visible: en España, vivir de rentas naturales es más difícil de montar de lo que parece. La cartera típica española son fondos de acumulación, que no reparten nada; y los activos que sí reparten tienen fricciones — el dividendo extranjero sufre doble retención (la de origen más la española, con recuperación limitada al convenio y, en países como Suiza o Alemania, papeleo adicional para el exceso), y todo dividendo o cupón tributa íntegro cada año, sin diferimiento posible. Tu caso funciona porque construiste los cuatro pilares hace décadas; quien parta hoy de fondos tiene una alternativa más eficiente: el dividendo casero — reembolsos parciales programados, donde solo tributa la ganancia proporcional de lo retirado y el resto sigue difiriendo. Mismo flujo, menos mordida.Se puede medir la cartera en "meses de vida que soluciona" — tu métrica, que es la buena — y fabricar ese flujo de la forma fiscalmente más barata que permita cada activo. Lo que no se puede es lo que tú has evitado siempre: vivir pendiente de la cotización.Un abrazo,Miguel
Miguel Arias 18/08/26 08:27
Ha comentado en el artículo El orden de retirada: qué vender primero al vivir de tu patrimonio
Gracias, Rafaelavila — guante recogido, y con gusto, porque tienes razón en las dos cosas. Los casos del artículo usan cifras altas para que las diferencias fiscales se vean a simple vista, pero el método escala hacia abajo. Y de hecho, al escalarlo aparece una buena noticia: a patrimonios "más normales", el sistema fiscal juega a favor del rentista. Dos ejemplos:Caso A — 68 años, 150.000 €, pensión de 1.400 €/mes que cubre casi todo el gasto. Necesita unos 3.500 € al año de la cartera para extras y viajes (un 2,3%). Liquidez: con 7.000-10.000 € sobra. Orden: liquidez → reembolso parcial anual del fondo. Y aquí la aritmética: si el fondo lleva un 50% de plusvalía, retirar 3.500 € aflora solo 1.750 € de ganancia — cuota de unos 330 €, un 9% de lo retirado, siempre dentro del tramo del 19%. Su riesgo real no es Hacienda ni la volatilidad: es el exceso de conservadurismo frente a una inflación de 25 años.Caso B — 64 años, 250.000 € (30.000 en un plan de pensiones), quiere parar un año antes de la pensión. Ese año puente sin nómina es su ventana de oro: rescatar el plan con marginal desplomado y realizar plusvalías llenando el tramo del 19%. El mismo movimiento que en el Caso 3 del artículo — la palanca no depende del tamaño del patrimonio, sino del calendario de ingresos.Y una observación que tu comentario hace visible: para el patrimonio "normal", la pensión pública es el gran activo oculto del balance. Una pensión de 1.400 €/mes equivale, capitalizada como renta vitalicia, a más de 350.000 € — muchas veces más que la propia cartera. Quien la tiene ya posee el "suelo de renta garantizada" que los grandes patrimonios tienen que comprarse; su cartera pequeña puede permitirse, paradójicamente, más riesgo y menos liquidez que la de quien vive solo del capital. Las palancas que sí se encogen con el patrimonio son otras (la plusvalía del muerto o la renta vitalicia exenta pesan menos); las que se agrandan son el tramo del 19% y la pensión como colchón. El orden importa a cualquier escala — solo cambian las palancas dominantes.En cuanto a tu segunda idea — decidir el estilo de vida y, por tanto, el nivel de necesidades: el gasto es una decisión que se diseña. Todo el edificio del artículo (tasa, liquidez, orden) se apoya en la pregunta 1 del framework, y esa pregunta la respondes tú, no el mercado. No en vano la palanca más potente contra los años malos que cita el artículo — recortar el gasto discrecional un 10-20% — solo puede accionarla quien sabe cuánto y en qué gasta. Pero le has puesto el dedo a un tema que no cabe en un comentario: el diseño del gasto en la desacumulación (cuánto, dónde, qué es fijo y qué negociable, y cómo evoluciona con la edad — la famosa "sonrisa del gasto") quizá merece artículo propio en este blog. Apuntado queda, y con tu comentario como origen.Un abrazo, Miguel
Miguel Arias 18/08/26 08:17
Ha recomendado Buena aportación desde luego, para un tema tan complejo y difícil de abordar, de Rafaelavila
Miguel Arias 18/08/26 08:16
Ha recomendado Muy buenas aportaciones sobre un tema del que no se encuentra mucha información de Vallviorsa
Miguel Arias 18/08/26 06:31
Ha comentado en el artículo Invertir a largo plazo: cuántos años son de verdad largo plazo
Pelos sr, tus tres mensajes leídos seguidos son casi un artículo.Me quedo primero con tu inversión del planteamiento, que mejora el artículo: el largo plazo no se persigue, viene solo cuando la estructura está bien hecha. Si eliges buenos activos y vives de dividendos, rentas y alquileres, la pregunta "¿cuántos años es largo plazo?" se disuelve — ¿para qué vender lo que te permite vivir holgadamente? El horizonte deja de ser una meta. Es la versión patrimonial del "largo plazo".Sobre las ventajas de la plusvalía del muerto es la culminación lógica del "no vender nunca" y la razón técnica de que el testamento de Pepín, en el artículo, no fuera una ocurrencia sino una estrategia: el horizonte de la inversión puede exceder la vida del inversor, y además sale fiscalmente gratis.Pocas cosas blindan tanto contra la tentación de vender una buena acción como ver crecer el dividendo sobre lo que pagaste. Lo que justifica no vender no es el precio que pagaste, sino que el negocio siga mereciendo la próxima década. Cuando ambas cosas coinciden — que es tu caso — es la recompensa visible de haber acertado dos veces: en el activo y en la paciencia.Un abrazo
Miguel Arias 18/08/26 06:03
Ha comentado en el artículo Invertir a largo plazo: cuántos años son de verdad largo plazo
Totalmente de acuerdo, Pedro. La pérdida por inflación no aparece en ningún documento, no duele ningún día concreto y por eso es la más segura de todas.Para ponerle número, recomiendo este vídeo donde Juan Such explica el concepto de rentabilidad financiero-fiscal mínima: https://www.youtube.com/watch?v=z1IPX7yWDM4. La idea es simple: no basta con igualar la inflación — hay que igualarla después de impuestos, porque Hacienda grava la rentabilidad nominal completa, incluida la parte que solo compensa la subida de precios. Hecha esa cuenta, el listón para simplemente conservar el poder adquisitivo ronda el 4,5% bruto anual. Y ahí está la trampa de los productos "seguros": depósitos, cuentas remuneradas y Letras no alcanzan ese listón de forma sostenida — son herramientas excelentes de ahorro (preservación nominal a corto plazo, con su función legítima en el colchón), pero incapaces de conservar poder adquisitivo a décadas vista. Quien deja el dinero del largo plazo en ellos no está "sin posición": está corto contra su propio poder adquisitivo, con pérdida garantizada y sin volatilidad que le avise.Dicho en el lenguaje del artículo: a 20 años, el peor caso de la historia invirtiendo en un índice diversificado fue ganar poco; el caso seguro de no invertir es perder algo cada año, todos los años. La única apuesta perdedora garantizada es no jugar.Un abrazo,Miguel
Miguel Arias 18/08/26 05:41
Ha escrito el artículo El orden de retirada: qué vender primero al vivir de tu patrimonio
Miguel Arias 18/08/26 05:38
Ha comentado en el artículo Invertir a largo plazo: cuántos años son de verdad largo plazo
Gracias, Enrique: las aportaciones periódicas convierten el peor punto de entrada de la historia en una travesía de pocos años. De hecho, es el antídoto estructural que defendíamos en la entrega del miedo y la avaricia.Dos precisiones:La primera, sobre el propio dato de 1929: los famosos "25-30 años para recuperar" son la métrica más pesimista posible — el precio nominal del Dow, sin dividendos. Si se reinvierten los dividendos (que en los años 30 rondaban rentabilidades altas por el desplome de precios) y se ajusta la deflación de la época, el inversor del pico de 1929 recuperó su poder adquisitivo hacia mediados de los años 30: menos de una década. La cifra apocalíptica que se cita siempre mezcla el índice sin dividendos con dólares nominales.La segunda es la matización de fondo: "cuánto se tarda en recuperar" mide el resultado, mirando por el retrovisor — y depende del mercado, del punto de entrada y del sistema, como bien señalas. Pero el largo plazo del artículo es otra cosa: una decisión ex ante sobre cuánto tiempo te comprometes a no necesitar el dinero. Esa variable no depende del mercado: depende solo de ti. Y la gracia de la tabla es justo esa — si el compromiso es de 10-20 años, el resultado casi deja de depender del punto de entrada, que es exactamente lo que tu dato de JPM desde 1950 confirma. Un abrazo,Miguel
Miguel Arias 17/08/26 18:06
Ha recomendado La conclusión sería que si se eligen buenos activos el LP viene sólo, son de Pelos sr
Miguel Arias 17/08/26 18:05
Ha recomendado El largo plazo.....a veces se convierte en toda la vida....y aprovechar las de Pelos sr
Miguel Arias 17/08/26 18:05
Ha recomendado Me quedo con eso.... Lo que es seguro es perder si no se invierte a plazos de de Pelos sr
Miguel Arias 17/08/26 18:05
Ha recomendado Un artículo muy interesante @miguel-arias , como todos los de la serie.El único de Pedro Becerro
Miguel Arias 17/08/26 18:05
Ha recomendado Miguel: El largo plazo depende del sistema de inversión. Si invertiste todo de de Enrique Roca
Miguel Arias 17/08/26 05:20
Ha escrito el artículo Invertir a largo plazo: cuántos años son de verdad largo plazo
Miguel Arias 15/08/26 09:15
Ha recomendado Re: Las tres líneas rojas del patrimonio: Cómo separo el Ahorro, la Inversión y la Especulación de Valentin
Miguel Arias 15/08/26 08:40
Ha comentado en el artículo Miedo y avaricia en bolsa: cuál arruina más (y sus antídotos)
Hola Valentin,Gran comentario, como siempre.El búnker no es mío. Esta serie es curaduría, no doctrina personal: cada antídoto está atribuido a su autor y enlazado al mensaje original del hilo. Muchas ideas compartidas, pero mi mérito es de arqueólogo, no de arquitecto. Así que las discrepancias van dirigidas, en justicia, a Margrave y compañía — y algo me dice que él habría disfrutado.Los antídotos contra la avaricia son reglas de venta escritas antes de comprar — por precio objetivo o por deterioro del negocio — y contra el miedo, un plan de caídas redactado en la calma: qué haré a −20, −40, −50%. Eso no es vender automáticamente porque el índice cae un porcentaje; es casi lo contrario: comprometerse por adelantado a *no* hacerlo. De hecho, ese plan de caídas es primo hermano de tu fase B3 — quien lo escribe suele poner "comprar" donde el tembloroso pone "vender".Kostolany-pasivo confirma la tesis del artículo. Fíjate en tu propio anexo: bandas definidas, disparadores descritos, prohibición de mirar el ruido diario, la metáfora del perro para no operar tres veces por semana. Todo eso son reglas decididas antes, en frío, exactamente porque sabes — como dice el artículo — que en el momento la avaricia gana todos los debates. La diferencia entre tu método y el DCA robótico no es disciplina contra intuición: es qué dispara la regla, el calendario o tu lectura del sentimiento. Ambos son antídotos de disciplina. La fase solo se ve nítida por el retrovisor, y confundir A2 con A3 tiene el coste que el artículo llama "exceso de prudencia" — años en liquidez viendo subir el mercado. Solo añado que el extracto de fin de año es el podómetro — y no distingue escuelas.Un fuerte abrazo,Miguel
Miguel Arias 15/08/26 08:08
Ha comentado en el artículo Miedo y avaricia en bolsa: cuál arruina más (y sus antídotos)
Pelos sr, comentarios como el tuyo son la razón exacta por la que existe esta serie."Sabiduría Rankiana" nace precisamente de la convicción de que lo que Margrave, Scoralstom y aquella generación dejaron escrito no podía quedar enterrado bajo la inmediatez. Las nuevas tecnologías solo hacen de pico y pala; el oro ya estaba ahí, y tú fuiste de los que lo vio brillar en tiempo real.Me quedo con una frase tuya: releer el hilo "cuando cambié dinero por tiempo". Esa es la prueba viviente de que aquello no era un foro de bolsa, sino de forma de vida.Dices que no ves respaldados esos valores ahora. Yo creo que siguen aquí — en quienes los vivisteis y podéis transmitirlos. Cada vez que alguien como tú interviene, el listón sube. Un abrazo por los viejos tiempos — y por los que quedan.
Miguel Arias 15/08/26 07:56
Ha recomendado ¡Hola, Miguel!He leído con el disfrute de siempre tu brillante disección sobre de Valentin
Miguel Arias 15/08/26 07:56
Ha recomendado Nunca agradecere de Pelos sr
Miguel Arias 15/08/26 07:45
Ha respondido al tema Las tres líneas rojas del patrimonio: Cómo separo el Ahorro, la Inversión y la Especulación
Hola Valentin,Doy por cerrados los puntos 2 y 3 casi del todo — solo una precisión — y vuelvo al punto 1, que es donde aún podemos afinar.1. Letras vs. monetarios: propongo que decida la fecha del objetivo, no el instrumento.Tu prevención histórica contra el yield hogging (hambre de rendimiento) es legítima — los "monetarios dinámicos" de 2008 la justifican de sobra —, pero dos hechos actualizan el mapa:- El Reglamento europeo de fondos monetarios (2017/1131), nacido precisamente de aquellas heridas, hoy limita lo que un monetario puede hacer en silencio: vencimiento medio máximo de 60 días, colchones obligatorios de liquidez diaria y semanal, límites de concentración por emisor y transparencia periódica de cartera. El riesgo que describes no ha desaparecido, pero ya no puede crecer a oscuras como entonces.- Y sobre todo: existen monetarios exclusivamente de deuda pública euro. En ellos, el riesgo de crédito es el mismo soberano de una Letra — diversificado además entre varios Tesoros — con D+1 y traspasabilidad. La "ceguera del partícipe" se reduce a leer una política de inversión: el mismo acto de confianza que hacemos al comprar un indexado global.Con eso, la sintesís operativa: gasto previsto a fecha conocida (el impuesto, la entrada, el coche) → Letra a vencimiento, porque la certeza matemática se casa con la fecha. Fondo de emergencia, cuya fecha por definición no se conoce → monetario de deuda pública, porque una emergencia no espera al vencimiento, y vender la Letra en el secundario te devuelve exactamente la volatilidad que querías evitar. Liquidez en tránsito → monetario, como ya haces, por el traspaso. Fíjate que con esta regla el "núcleo duro" se reparte entre ambos instrumentos según la naturaleza del pasivo que cubre — que es, en miniatura, hacer *Asset-Liability Matching* doméstico.Un matiz menor que relativiza la asimetría: la certeza de la Letra dura lo que dura la Letra. A cada rollover reaparece el riesgo de reinversión, de modo que sobre horizontes de varios años la "certeza matemática" es una cadena de certezas de 12 meses con eslabones de tipo desconocido — no muy distinta, en la práctica, de la rentabilidad flotante del monetario.2. Una sola precisión sobre costes: tracking difference ≠ tracking error.Suscribo tu crítica al tracking *error*: la volatilidad de las desviaciones dice poco del coste real. Pero mi propuesta era la tracking difference: la diferencia acumulada de rentabilidad neta entre fondo e índice, año a año. Y esa métrica sí incorpora, por construcción, todo lo que señalas: costes de Nivel I y II, la fricción de réplica y también los ingresos netos del préstamo de valores — si Vanguard devuelve el 100% al fondo, aparece como menor tracking difference. No sustituye al Turnover, que me apunto desde ya: el Turnover es el termómetro *ex ante* (cuánta fricción va a haber) y la tracking difference el veredicto *ex post* (cuánta hubo, ya cobrado el peaje). Con las dos, el partícipe tiene el presupuesto y la factura.3. Nada que añadir. Chapeau.Gracias por el debate. Un fuerte abrazo,Miguel
Miguel Arias 15/08/26 05:18
Ha escrito el artículo Cómo proteger tus ahorros: los 7 enemigos del dinero y sus defensas
Miguel Arias 13/08/26 11:50
Ha recomendado Re: Las tres líneas rojas del patrimonio: Cómo separo el Ahorro, la Inversión y la Especulación de Valentin
Miguel Arias 13/08/26 06:04
Ha respondido al tema Las tres líneas rojas del patrimonio: Cómo separo el Ahorro, la Inversión y la Especulación
Gracias Valentin,Qué alegría leer una réplica así. Esto es Rankia en su mejor versión: un artículo que provoca una respuesta mejor que el original. Gracias por el tiempo y el cariño que se nota en cada bloque. Te compro casi todo, y precisamente por eso quiero tirarte de la lengua en dos puntos y añadir un matiz.1. Sobre el Bloque 1: ¿por qué deuda gubernamental directa y no fondos monetarios?Entiendo tu argumento de la certeza matemática: Letra comprada a vencimiento = rentabilidad conocida, cero volatilidad percibida, riesgo de contrapartida trasladado del banco al Estado. Pero me pregunto si no estás pagando un precio por esa certeza que un fondo monetario puro (deuda pública euro, duración inferior a 6-12 meses) evitaría:- El peaje fiscal recurrente. Cada Letra que vence tributa. En un fondo monetario, el rendimiento se acumula y difiere hasta el reembolso, y además conserva la traspasabilidad: el día que esa liquidez estructural quiera convertirse en inversión (o al revés), el traspaso entre fondos no pasa por Hacienda. La Letra directa rompe ese circuito.- El coste operativo del rollover. Subasta a subasta, orden a orden, o prorrogas en el Banco de España con sus plazos. El fondo lo hace solo, y la 'gestión inteligente de la liquidez' que defiendes se vuelve pasiva de verdad.- La disponibilidad real. Defines el ahorro como capital con disponibilidad inmediata, pero una Letra a 12 meses solo es líquida acudiendo al secundario — es decir, aceptando la volatilidad de precio que querías evitar. El monetario reembolsa en D+1.A cambio, es cierto: el fondo tiene un TER (aunque los hay por debajo del 0,10%), un depositario, y un valor liquidativo que técnicamente oscila. Mi pregunta es: ¿dónde pones tú el fiel de la balanza? ¿La certeza nominal absoluta pesa más que la eficiencia fiscal del traspaso, incluso para importes donde el diferimiento acumulado empieza a ser relevante? ¿O reservas los monetarios para alguna función y las Letras para otra?2. Sobre el Bloque 2: cómo controlas los costes en la prácticaTu distinción entre costes de Nivel I y Nivel II me parece muy útil, y creo que merece aterrizarse porque es donde el lector puede pasar a la acción. Te pregunto como quien pide la receta, no la teoría:- Si los costes de Nivel II no vienen desglosados, ¿cómo los estimas tú? ¿Usas la tracking difference (rentabilidad real del fondo vs. su índice, año a año) como proxy del coste total, en lugar de mirar solo el TER? Siempre me ha parecido el único termómetro: ahí aparece todo lo que el folleto no cuenta.- ¿Fondo indexado o ETF? En España el fondo conserva la traspasabilidad, pero el ETF suele tener TER menor. ¿Dónde trazas esa línea tú?- Y el tercer nivel: los costes del comercializador — custodia, comisión de suscripción encubierta, clases de participación caras cuando existe la clase limpia. ¿Algún criterio práctico para elegir dónde se compra, no solo qué se compra?- Última: el rebalanceo del Asset Allocation también genera costes y plusvalías. ¿Rebalanceas vendiendo o dirigiendo las aportaciones nuevas hacia el activo rezagado?3. Sobre nuestra 'divergencia' en la especulaciónCreo que estamos más cerca de lo que parece. Tienes razón en que 'comprar al pánico' con valoración previa es, técnicamente, inversión value con paciencia — y también en que está al alcance de muy pocos. Pero fíjate que tu conclusión y la del hilo de Margrave son la misma: esa operativa exige tesis, capital presupuestado y un temperamento raro; todo lo demás (modas, narrativas, adivinar la psicología de la masa) es el terreno de lo imprevisible. Llamémoslo como queramos: la línea roja que ambos trazamos pasa por el mismo sitio. Quizá la síntesis sea esta: si necesitas discutir si algo es especulación selectiva o value, probablemente puedas hacerlo; si no, indexa.Gracias de nuevo por elevar el debate. Quedo pendiente de tus respuestas — y aviso a los lectores del hilo: aquí es donde se aprende de verdad.Un abrazo, Miguel
Miguel Arias 13/08/26 05:59
Ha escrito el artículo Miedo y avaricia en bolsa: cuál arruina más (y sus antídotos)
Miguel Arias 13/08/26 05:44
Ha recomendado Las tres líneas rojas del patrimonio: Cómo separo el Ahorro, la Inversión y la Especulación de Valentin

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