Buenas tardes.Nadie niega que el Banco Central Europeo (BCE) tenga un papel muy complicado. La economía está empezando a mostrar signos de debilidad ante la incertidumbre global y el encarecimiento del petróleo, al mismo tiempo que la inflación empieza a repuntar con fuerza. El banco central teme que una subida de tipos pueda suponer un lastre más para la economía y se repita el 'error' de política monetaria de 2011 (una subida de tipos que dio el último empujón al euro hacia una crisis de deuda soberana). Sin embargo, dejar los tipos intactos en un proceso inflacionario como el actual también puede suponer un error claro y que está muy presente en la mente de consumidores y ahorradores. El BCE tardó mucho en subir el precio del dinero cuando la inflación se desató allá por 2021 tras el covid, asegurando que era algo temporal y solo relacionado con la energía. Sin embargo, los efectos de segunda ronda de la inflación y unos precios que llegaron a crecer a más del 10% anual demostraron que el BCE se equivocó al no empezar a subir tipos antes. Ahora, el BCE podría estar cometiendo un error similar al recular sobre lo que dijeron varios miembros clave en abril. Si hace un mes la subida de tipos en junio parecía un 'trato hecho', ahora no lo es tanto.Dos semanas después de que Christine Lagarde alertara a los inversores sobre la posible subida de los tipos de interés, el alza prevista para junio se perfila como una posibilidad menos probable, según revela la prestigiosa agencia financiera Bloomberg. Dado que los precios del petróleo no se han disparado tanto como muchos temían (aunque el crudo sigue bien por encima de los 100 dólares el barril), que aún no se ha producido un mayor contagio inflacionario derivado del aumento de los costes energéticos y que la economía de los 20 países de la eurozona se encuentra estancada, los funcionarios parecen estar cambiando de postura.'Donde dije digo ahora digo Diego'. Varios pesos pesados del BCE habían indicado que sería necesaria una política monetaria más restrictiva a menos que se moderaran las presiones inflacionarias y terminara el conflicto en Oriente Medio. Las presiones no se han moderado y el conflicto sigue muy vivo, sin embargo, ahora estas mismas fuentes del BCE afirman que las perspectivas de inflación tendrían que deteriorarse aún más para que se vieran obligados a actuar. Las distintas voces del banco central o cercanas que han ido rebajando el mensaje de cara a junio han influido algo en los mercados con las expectativas de tipos. Si los operadores daban el 28 de abril un 93% de posibilidades a la subida en junio, ahora dan un 78%.En declaraciones realizadas el miércoles, el presidente del Banco Central de Finlandia, Olli Rehn, calificó las expectativas de inflación de "todavía estables" y la evolución de los salarios en la zona del euro de "tranquilizadora", abriendo ya la puerta a optar por la cautela en la próxima reunión del 11 de junio. Incluso la alemana Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo y 'batuta' de los halcones en los últimos años, ha afirmado este mes que, si bien ha aumentado el riesgo de un endurecimiento de la política monetaria, este solo sería necesario "si la crisis de los precios de la energía se extiende".Ya con la tranquilidad del que se va, el vicepresidente Luis de Guindos, que ya no estará en la próxima reunión al expirar su cargo este mes, ha instado a la prudencia citando el impacto sobre el crecimiento, que, en su opinión, "va a ser mucho más visible en las próximas semanas". La economía de la eurozona apenas logró crecer en el primer trimestre y desde entonces ha experimentado una caída en el sector de los servicios. Una mayor debilidad podría contrarrestar la presión inflacionista al alza y constituir un argumento para que el BCE mantenga su postura. El gobernador griego Yannis Stournaras ha calificado directamente los temores de recesión de "reales y justificados".El fantasma de la represión financieraEs muy sencillo hablar de subidas de tipos hasta que llega el día de subirlos. La cuestión es que con los tipos de interés en el 2% (las cuentas remuneradas y los depósitos ofrecen incluso menos), el no subir los tipos supone que el BCE empieza a abrir la puerta a la represión financiera en Europa, lo que conlleva la pérdida de poder adquisitivo de millones de ahorradores europeos que mantienen su dinero en productos conservadores. Al mismo tiempo, unos tipos de interés reales negativos ayudan a los agentes más endeudados a rebajar su carga. En el caso de Europa, los tipos bajos ayudarían a los gobiernos con más deuda pública a reducir su carga, puesto que la inflación infla el PIB nominal a través del deflactor del PIB, mientras que la deuda pública se mantiene constante si el BCE controla los tipos de interés.Bajo este prisma de la represión financiera (sintetizándolo al máximo, vendría a ser decretar unos tipos artificialmente bajos), se esconde lo que se conoce como la "dominancia fiscal". Esto es, la presión de los gobiernos para que el banco central relaje su política monetaria y sea más fácil 'quemar' la deuda en medio de un ingente gasto y de problemas fiscales. Aunque se está lejos aún de episodios relativamente recientes como los tipos de interés (nominales) en negativo en Europa, algunos analistas siguen alertando de lo que está pasando o puede pasar en Occidente."En Europa, el BCE y el Banco de Inglaterra optaron por mantener sin cambios los tipos de interés oficiales en abril, y los mercados perciben cada vez más que los responsables de la política monetaria se inclinan por evitar un error de endurecimiento excesivo y están dispuestos a tolerar una inflación superior al objetivo a corto plazo, siempre y cuando el crecimiento y la situación financiera de los hogares se mantengan estables", expone Marco Giordano, director de inversiones de Wellington Management.Leer más....https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13919550/05/26/el-bce-recula-y-frena-la-subida-de-tipos-en-junio-el-fantasma-de-la-represion-financiera-regresa-a-europa.htmlUn saludo!