En total ya están en rojo siete de los diez indicadores que vigila el banco estadounidense que, en el pasado, han precedido el desarrollo de un mercado bajista en el S&P 500 (una caída del 20% como mínimo). Es decir, desde que el banco recoge y vigila estos datos, a principio de la década de los 80, el mercado ha sufrido un mercado bajista, de media, cuando se activaron siete de las diez señales bajistas que sondean. Estos periodos negativos para la bolsa americana han ocurrido siete veces en este periodo de más de 40 años (en dos ocasiones ocurrió con 5 banderas rojas activas, en una hubo 6, en otra 7, en otra 8 y en dos 9). Las señales que ya había en abril eran, en primer lugar, el indicador que lanza la organización independiente The Conference Board, de un porcentaje de inversores encuestados por encima del 20% que esperan que el mercado suba a seis meses vista; en segundo lugar, un aumento significativo de los acuerdos de fusión y adquisición en el mercado; en tercero, un incremento del PER del S&P 500 a un ritmo superior a la tasa de inflación interanual en Estados Unidos; en cuarto, un indicador de estrés de crédito en niveles muy bajos y, en quinto lugar, unas condiciones de financiación que están endureciéndose.Ahora, en mayo, se han sumado otras dos señales que hacen saltar las alarmas: la primera, unas expectativas de crecimiento de los beneficios de las empresas del S&P 500 a largo plazo con una desviación estándar superior a la de los últimos cinco años, y por último, un peor comportamiento de las empresas del S&P con PER bajo frente a las de PER alto en los últimos seis meses, una señal evidente de que los inversores pueden estar asumiendo riesgos elevados al invertir con especial énfasis en empresas con valoraciones altas.La advertencia de Subramanian se ha producido a pesar de reconocer que "los múltiplos del S&P 500 se han comprimido desde principios de año, desde 22 veces los beneficios futuros, hasta las 21 veces", gracias a "una revisión de los beneficios que ha disparado las subidas, especialmente en energía y tecnología, los dos sectores que mejor se han comportado". Lo que explica ahora el banco en su informe es que "el buen comportamiento del índice ha enmascarado un drama interno: la dispersión de los retornos se ha disparado hasta máximos post-Covid, y ahora es clave ser selectivo. Vemos oportunidades en ciertos valores, pero no en el índice; nuestro precio objetivo para el S&P es de 7.100 puntos a final de este año", lo que apunta a una caída del entorno del 4% desde los niveles actuales. ELECONOMISTA.ES