Si de algo tengo plena certeza es de que por lo menos en alguna ocasión en lo que va de este año ha escuchado o leído el siguiente viejo dicho anglosajón:

《No poner todos los huevos en la misma canasta》.

Uno de los adagios más famosos que existen en las finanzas bursátiles, atreviéndome a decir que va más allá que una frase, es una regla o un dogma por seguir

Como en todo y para todo, es primordial tener más de una alternativa, pues de esa manera seremos capaces de lograr una mayor solidez de nuestro plan, ya que atacaremos diferentes frentes, lo cual nos garantizará una mejor distribución, tanto de estrategias como de resultados, a la vez que se cuenta con una gestión del riesgo superior.

Entrando en materia de inversiones, existen múltiples formas de diversificar un portafolio de inversión, pero antes de explicar el cómo, permítame explicar el porqué. Suponiendo que coloca su capital inicial en una sola clase o tipo de instrumento financiero, ya sea una acción o un bono, pensando en que todo resulte tal y como usted lo esperaba, le pegará al gordo. De lo contrario, si la realidad no está de su lado, podría perder parcial o totalmente el capital invertido. 

Es lógico e incluso podría pensarse que es de lo más sencillo de hacer, pero no lo es. Revisemos algunas maneras de diversificar una cartera de inversión:

  • Por tipo de instrumentos financieros: mezcla de instrumentos tradicionales (acciones o Pagarés con Rendimiento Liquidable al Vencimiento, entre otros) e instrumentos derivados (opciones financieras o permutas, entre otros).
  • Por sectores: combinación de diferentes tipos de instrumentos financieros, pertenecientes a sectores cíclicos y no cíclicos.
  • Por subsector: presencia en diversos subsectores de más de un sector o uno solo; materiales, y, bienes de consumo duradero o confección.
  • Por industria: participación en varios segmentos o un mismo segmento económico; hoteles, restaurantes y esparcimiento, y, metales y minería.
  • Por subramo: incorporación de distintos subramos de industrias o una misma industria; supermercados e hipermercados, y, producción de bebidas no alcohólicas.
  • Por tipo de activo: acoplamiento de activos financieros (ETF’s y obligaciones, entre otros) y activos no financieros (vinos y bienes raíces, entre otros).
  • Por zona geográfica: expansión en una amplia variedad de mercados internacionales, ya sea por tipo de instrumentos financieros o activo, o algún criterio en específico.



Como puede ver, hay mil y una maneras de distribuir un portafolio de inversión, pero ¿qué factores lo delimitan? El perfil del inversionista (objetivos y aversión al riesgo), los ciclos económicos (recuperación, expansión, auge, recesión y depresión), la política monetaria (dovish o hawkish), el ciclo de vida de los negocios (lanzamiento, crecimiento, madurez y declive) y las expectativas de la economía (corto, mediano y largo plazo). 

Sin embargo, es imprescindible no abusar de la diversificación. De hacerlo, podría incurrir en graves errores de seguimiento y cálculo, ¡no olvide que menos es más! 


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