A finales de 2019 e inicios de 2020, la pandemia ocasionada por el SARS-CoV-2 (COVID-19) nos ponía a prueba como individuos, como sociedad y como país; que incluso me atrevería a señalar que asentíamos a un cambio de paradigma en la economía mundial y personal en la cual tuvimos que adaptarnos en tiempos meramente inciertos.

Actualmente el panorama económico global es complejo, y en términos generales para que México pueda salir de la desaceleración económica en la que se encuentra; se necesitaran de diversos esfuerzos coordinados entre iniciativa privada, gobierno y sociedad, para éste último, quisiera profundizar un poco en los millennials debido a que son una generación sumamente importante para potenciar el crecimiento y desarrollo económico en el mediano y largo plazo.

Si bien, vale la pena señalar que sobre los millennials se dicen demasiadas cosas que no son para nada favorables, tales como: cambian de empleo con frecuencia, no son comprometidos, gastan la totalidad de su dinero en experiencias y sobre todo no ahorran y mucho menos invierten; estas decisiones los llevan a tener una limitada salud financiera.

“De acuerdo con Bankable Frontier Associates (BFA), el concepto de salud financiera puede definirse como aquel estado que permite que las personas sean capaces de manejar sus finanzas de manera adecuada; de modo que pueda hacer frente a sus gastos cotidianos, afrontar variaciones negativas en sus ingresos y aumentos desproporcionados o inesperados en sus gastos, lograr metas y aprovechar oportunidades para su movilidad económica”.

Considerando que a nivel mundial estamos viviendo contracciones económico-financieras – transferencias de riqueza – y que los millennials son menos independientes desde el punto de vista financiero versus otras generaciones anteriores, permítanme comentarles que ante esta “nueva realidad”, los millennials por ser la generación de la fuerza laboral deberán explorar otros campos laborales; no solo como empleados, sino también como inversionistas y en puestos estratégicos que los lleve a ser saludables financieramente.

De cara al futuro, me parece que los millennials – yo siendo uno de ellos – deberían apostar más a largo plazo teniendo a las inversiones como una práctica “nueva” para ahorrar, ya que ésta resulta ser un buen apoyo para las finanzas personales. En este marco, considero que algunos instrumentos financieros de inversión poco agresivos  y conservadores que permiten impulsar el uso de los recursos privados para el bien público; de los cuales los millennials podrían hacer uso, son: Fondos de inversión de renta fija, Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES), Pagarés, Crowdfunding (Financiamiento colectivo); entre otros.

Estimado lector, derivado de lo antes descrito es de suma importancia que clarifique que las inversiones no están fuera del alcance de nadie, ni son privilegio de personas ricas; por lo que se puede entender que cualquier persona con una cuenta bancaria puede abrir un contrato de inversión en la institución financiera – regulada – que más le convenga, eso sí, se debe tener un cierto conocimiento sobre los tipos de inversión con el propósito de mitigar riesgos y obtener rendimientos favorables para el inversionista.
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