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Cuánto más reflexiono sobre el estado de la economía mundial, más claro tengo que esto es “Game Over”. Nos aproximamos raudos y veloces a una quiebra absoluta del sistema como no se ha visto en centenares de años. Olvidaros de los cantos de sirena sobre la recuperación, porque no la veremos. Lo mejor que nos podría pasar es que la Gran Recesión evolucione en una Gran Depresión. En caso contrario padeceremos una crisis semejante a la que asoló Europa durante la primera mitad del s.XVII; un periodo de intensas turbulencias internacionales que trastocó la geopolítica del momento y puso fin a la hegemonía del Imperio Español. Las señales de este proceso desintegrador están en todas partes para quién quiera verlas: guerras de divisas motivadas por deudas impagables, neo imperialismo chino para hacerse con el control de los recursos naturales de la aldea global, lucha encarnizada de las naciones por la posesión de oro físico, sociedades convulsionadas por la desigualdad social generada por la recesión económica, etc. Visto desde esta perspectiva que España vaya a incumplir el pago de su deuda soberana en los años venideros, no debería sorprender a nadie. Ciertamente nuestros políticos tienen gran parte de culpa por haber atizado una monumental burbuja inmobiliaria que nos ha endeudado hasta las trancas y que podría terminar en la partición del país… Aunque en su descargo tenemos que reconocer que se enfrentan a una complejísima situación internacional que los desborda por completo, porque todos los “manuales de ruta” caducan lo que tarda en ponerse el sol.

Y es que esta crisis es totalmente diferente. “¡Venga Claudio! –me diréis-, la situación no puede ser tan grave”. Bueno, ya lo discutiremos. Pero a los escépticos les recomendaría que se dieran un paseo por Turquía, por Argentina, Tailandia, Ucrania, Grecia o Detroit para que vean lo rápido que se está deteriorando la situación. Porque no puedo pedirles que se vayan a Siria, a Libia o a Yemen… Faltaría más! Las piezas más débiles están cayendo como un castillo de naipes y los problemas de la periferia se están trasladando al corazón del sistema: dónde todo empezó. Desde 2008 todos los gobiernos están engordando sus deudas, imprimiendo dinero y acumulando activos invendibles en los balances de los bancos centrales, en una extraña carrera que los dirige directamente hacia el precipicio. Supongo que esto es cómo el juego de las sillas; sólo puede quedar una y mientras los perdedores sean los demás… Pues “a quién le importa”, que cantaba Alaska. El nivel de endeudamiento en general; los niveles de sobrevaloración, de sobrecompra y de compras apalancadas de la renta variable norteamericana; la caída de los salarios y de la capacidad adquisitiva de la clase media… Todos estos indicadores ya superan los números que teníamos en 1929 antes del gran crash bursátil. Una prueba fehaciente de lo complicada que es la situación.

Tras la caída de Lehman Brothers el mundo contuvo el aliento porque temió una reedición de la Gran Depresión que destrozó a las economías de varios países durante los años 30 del siglo pasado. Afortunadamente teníamos al tío Ben al frente de la FED; un estudioso de ese periodo que, por un extraño giro del destino, tuvo la oportunidad de enmendar los errores de sus antecesores al mando del Banco Central. A finales de los años 20 los responsables de la Reserva Federal pincharon la burbuja inmobiliaria y bursátil al subir los tipos de interés y finalizar su programa de compra de bonos del Tesoro (la flexibilización cuantitativa de entonces). Y como todo el mundo sabe, estas medidas desembocaron en una gran crisis de liquidez que propició la caída de las bolsas en octubre de 1929. Sobre el “por qué?” la FED actuó de ese modo todavía suscita grandes debates entre los economistas. Aunque a nadie se le escapa que al fomentar la especulación, el crédito huye de la economía productiva y se agravan las desigualdades sociales. En cualquier caso, que no hicieran nada cuando todo se desplomó… Es bastante chocante. Así pues, cuando la bolsa se hundió en marzo de 2009 Bernie ya estaba yendo en la dirección contraria: rebajó el precio del dinero, puso en marcha la flexibilización cuantitativa para fabricar dólares y patrocinó la recuperación del sector inmobiliario y de las bolsas.

La política monetaria implantada por la Reserva Federal evitó el colapso de las finanzas y del comercio internacional. Pero tras 6 años de impresión indiscriminada de dinero sus responsables se enfrentan a un problema morrocotudo de muy difícil solución: los salarios siguen cayendo. La tasa de ahorro también está muy mal… Pero esto hasta cierto punto es comprensible habida cuenta de que los mandamases de la FED están intentando revitalizar el consumo por la vía del gasto, no del ahorro. Como buenos keynesianos, lo fían todo a la recuperación del consumo –que en Estados Unidos supone el 70% del PIB-. La ecuación es sencilla: si la gente gasta aumentan las transacciones comerciales, la presión de la demanda sobre la oferta de bienes incrementa sus precios y el Estado puede recaudar más en impuestos para pagar las deudas. Es así como se va gestando el impuesto inflacionario. Por un lado rebajas el precio del dinero al 0 o 0’25% y, por el otro, dejas que los precios escalen hasta el 2, 3 o 5%. Lo que te dé la gana, pues casi todos los gobiernos manipulan las estadísticas sobre la inflación. De este modo la diferencia entre los tipos de interés y el coste de la vida alivia la carga financiera de los deudores –la mayoría-; y reprime a los ahorradores, que observan atónitos como su riqueza se esfuma año tras año.

Es indudable que la represión financiera practicada por los Estados ha aliviado la posición de los deudores; sean los ciudadanos, los bancos, las empresas o los gobiernos. Pues la caída de los tipos de interés está permitiendo refinanciar las deudas y fomentar el escaso crecimiento económico a costa de los ahorradores. Sin embargo es un proceso lleno de peligros… Aunque las deudas del sector privado han disminuido, las del sector público han aumentado y parece evidente que en el cómputo global el sistema está más sobrecargado que en 2008. Por eso los políticos y su prensa afín nos están bombardeando todo el día con las excelencias de la recuperación económica. Les va la vida en ello. Si no conseguimos crecer pronto con fuerza, la burbuja de la deuda pública explotará. Una parte del mercado cree en sus cantos de sirena, pero la otra no. Desde abril del año pasado el interés de los bonos de Estados Unidos, de Alemania e incluso de Japón, ha empezado a subir a pesar de que sus gobiernos están imprimiendo dinero como locos.

La subida del yield es la peor noticia que cabría esperar. La respuesta a este incordio dependerá del país. Los japos están empeñados en hiperinflacionar, los alemanes continuarán con los ajustes y los norteamericanos combinarán los recortes con la flexibilización cuantitativa. Todo eso mientras esperan la ansiada recuperación. Pero vendrá? Creo que han sobreponderado las expectativas. A partir de ahora los Estados se enfocarán en la contención del gasto, con lo cuál la economía perderá gran parte del impulso público que la ha estimulado en los últimos años. Por otro lado aunque los QE han aportado su granito de arena al provocar la bajada de los tipos de interés, su recorrido está llegando a su fin; ya que a largo plazo son más destructivos que creativos. Fomentan la economía especulativa en lugar de la productiva, agravan las desigualdades sociales y deprimen indirectamente los salarios. Seria de ingenuos creer que el 11% de la población estadounidense que invierte en bolsa puede sostener el consumo del país cuando al 89% restante le bajan los sueldos. Lo extraordinario es que haya gente que defienda esa tesis… Menudos caraduras. Si las compañías acumulan beneficios a costa de los trabajadores, al final se van a quedar sin mercado donde colocar sus productos porque nadie se los comprará. Karl Marx ya nos advirtió de esta gran contradicción del Capitalismo en su obra “Der Kapital”. Bajo ciertas condiciones de estrés, la búsqueda de plusvalías empresariales podría llevar a la quiebra del sistema.

La caída de los salarios impacta de lleno en las ventas minoristas –en negro- y en la caída de las transacciones comerciales –en amarillo-

La caída de los salarios es un asunto muy importante. Dicen que Janet Yellen está muy preocupada… La verdad es que esta mujer tiene un papelón. Podría obligar a los bancos a prestar los billones de dólares que tienen aparcados en las cuentas del Banco Central y matar trescientos pájaros de un tiro. Pero para hacerlo tendría que subir los tipos de interés a corto plazo para que las entidades financieras se animaran a prestar y la FED ya ha dicho en varias ocasiones que no piensa tocar el precio del dinero hasta 2015. Además de que seria una medida muy peligrosa por el lado inflacionario. Y si Yellenita no hace nada, la economía languidecerá bajo el asedio de las fuerzas deflacionarias.

Como no hay crédito, ni se le espera, las compañías han buscado financiación en la renta variable:

El Multiplicador del dinero está peor que en la Gran Depresión (la velocidad del dinero está mejor)

La evolución de las bolsas desde 2009 le debe mucho a los beneficios empresariales. Y una parte significativa de éstos proceden de los ajustes salariales. Luego, como las compañías del S&P500 han invertido el 25% de sus ganancias a la recompra de sus acciones para acumular autocartera –la recompra ha supuesto el 60% del rally durante 2013-, no se puede negar que una parte de las alzas se apoya en el esfuerzo de los trabajadores.

Sin embargo la gran pregunta que todos deberíamos hacernos es la siguiente: está justificado el deterioro del empleo sólo por la necesidad imperiosa de las cotizadas por obtener financiación en la renta variable? Y no me refiero sólo a la bajada de los sueldos; sino también al aumento brutal del trabajo a media jornada y a la reducción sostenida de las horas extras. Que es lo que está pasando? Es que no se dan cuenta las empresas que estas medidas son pan para hoy y hambre para mañana? En cualquier caso el deterioro continúa y desde hace dos años estamos experimentando fenómenos extrañísimos cuya aparición se corresponde con periodos altamente recesivos. Me refiero sobre todo a la proliferación del pago en especie y a la encogiflación. Muy mal tienen que estar las cosas cuando las empresas remuneran a sus empleados con cheques para que consuman sus productos… En España lo hace El Corte Inglés y en Estados Unidos tenemos a Wal Mart y a un montón de establecimientos más. Casi todos relacionadas con el comercio minorista. Por otro lado proliferan las compañías que intentan timar al ciudadano mediante la encogiflación. Supuestamente sus productos cuestan lo mismo cuando, en realidad, llevan menos contenido. Por ejemplo en las bolsas de patatas fritas; pesan lo mismo porque las llenan de aire, pero te las terminas en un plis plas.

Esta tendencia suicida del Capitalismo está siendo impulsada por las necesidades de financiación, por la preocupación por las deudas contraídas y por un enemigo formidable que no tiene rival. Esta fuerza sigilosa y letal que pasa inadvertida para el común de los analistas, está fuera del alcance de los Bancos Centrales y es la principal responsable del fracaso de los QE. Sabéis cuál es? Es el enemigo a las puertas: es el Petróleo.

La Corrida del Petróleo

El crudo es el sospechoso habitual que encontramos detrás de todas las movidas que hoy sacuden al planeta. Es el responsable que atiza “la Primavera Árabe”; es el impulsor de la reciente crisis monetaria de los países emergentes; es la pesadilla de los banqueros centrales que luchan contra la deflación –o contra la estanflación-; y es el coco de todos los currantes que sufren los recortes salariales cuando sus empresas les repercuten el coste de los insumos.

El oro negro se está acabando. Hace años que alcanzamos el peak oil y desde hace décadas ya no se encuentra ningún yacimiento suculento como los de antaño. Los pozos envejecen. Y a medida que lo hacen, aumentan los costes financieros porque el crudo es más difícil de extraer –por la disminución de la presión en la roca madre que lo contiene-, hasta que en un momento dado la inversión pierde su rentabilidad y se abandona. Lo que nadie te va a contar es que cada año se cierran muchísimos más pozos de los que se abren y que los costes ascendentes de la industria se está tragando gran parte de la liquidez proporcionada por los Bancos Centrales. Como si de un agujero negro se tratara… Las finanzas públicas de un montón de países se deterioran a la misma velocidad que descienden sus reservas petrolíferas; tras lo cuál, sus gobiernos sienten el deseo de imprimir dinero para sostener el gasto y evitar que la economía se venga abajo. Devalúan sus monedas para ganar competitividad comercial, exportan más y aceleran el proceso de envejecimiento de sus reservas. Y vuelven a imprimir dinero en un bucle sin fin hasta que destruyen la confianza en su moneda. Aunque la realidad siempre es mucho más compleja de lo que uno cree… Esto es básicamente lo que le está pasando en Argentina.

Y sin embargo, a pesar de las críticas que están recibiendo los argentinos –muchas de ellas justificadas-, todo el mundo está embarcado en el mismo juego. Tengan o no tengan petróleo, todas las naciones imprimen dinero para lograr dos propósitos: 1) la caída de los tipos de interés que reduzca la carga de los deudores y fomente el crecimiento interno –sobre todo mediante burbujas inmobiliarias-; y 2) la devaluación monetaria para robarle al vecino sus exportaciones. En ambos casos necesitarás un montón de energía para sostener el crecimiento económico. Y si no la tienes o la importas muy cara, tarde o temprano el sector privado repercutirá la subida de los precios en los salarios y la recuperación se detendrá. Estamos tratando un tema supercomplejo con infinitas variables y ramificaciones que exceden el contenido de este artículo… Pero quiero hacerlo! Nos enfrentamos a un cuello de botella terrible entre una población mundial que no para de aumentar y unos recursos energéticos que disminuyen a una asombrosa velocidad. En la confluencia de estas tendencias encontramos una lucha encarnizada por los recursos naturales y un gran shock deflacionario como no se ha visto en 400 años. Una imagen vale más que mil palabras:

La caída de la producción de crudo impactará en todas las fuentes de energía

O dicho de otro modo: hay demasiada gente en el planeta para tan pocos recursos. La fuerza impulsora de esta crisis surge del desequilibrio población-recursos –que curioso que cuando todo empezó en 2007, fue cuando alcanzamos el peak oil-; agravada después por las deudas. Por eso los gobiernos no pueden parar de imprimir… pues si lo primero no tiene solución; al menos, pueden inducir la bajada de los tipos de interés mediante los QE. Si los eliminaran las tasas de descontrolarían, la economía se frenaría en seco y los Estados irían a la quiebra. No estoy a favor de la flexibilización cuantitativa, pero entiendo su lógica. Pero si los mantienen indefinidamente en el tiempo, el capitalismo sucumbirá a sus contradicciones de las que he hablado al principio de este artículo. Aumentarán las desigualdades sociales y las grandes corporaciones industriales repercutirán la creciente factura energética en los salarios de sus empleados, agravando con ello la crisis del consumo.

Hagamos lo que hagamos estamos condenados. Hay que seguir de cerca lo que pasa en Argentina porque ahora mismo es “el espejo del mundo”. Han subido un 30% los tipos de interés para contener la corrida inflacionaria que amenaza a su Banco Central y a los ahorros de los depositantes. Pero cuando la economía entre en recesión por este motivo: que harán?; volverán a imprimir dinero? Yo creo que seguiremos así hasta que todo se venga abajo… Occidente lo tiene un poco mejor que los países emergentes porque su desarrollo se basa en el sector servicios; mucho menos intensivo en el consumo de energía que la industria, radicada en éstos últimos. Menos Rusia, todos los BRICS están pasando apuros por el sobre coste de la factura energética. Algunos me diréis que el shale gas es la solución de todos nuestros problemas… Lo cuál es una completa falacia porque la extracción de shale oil es carísima. El único país que puede sacarle partido a medio plazo es Estados Unidos. En cualquier caso, la Agencia Internacional de la Energía no le ve recorrido más allá de 2020 (un análisis excesivamente optimista si consideramos que la AIE se basa en las reservas probadas, no en los costes reales de extracción).

Evolución de la producción de shale oil según los analistas de ITG

La cosa está muy mal porque somos petróleo dependientes. Somos unos yonquis del crudo y de sus derivados. Toda la economía cuelga de ellos y apenas hemos iniciado la transición hacia otro modelo energético porque hemos tardado mucho tiempo en reconocer el problema.

La caída de la producción petrolífera y la consiguiente suba de precios afectará impactará en toda la economía. Los costes de la minería, del transporte, el mantenimiento de la red de infraestructuras y el recibo de la luz se encarecerán. Y sin embargo, lo peor vendrá por el lado de la agricultura. La expansión de los cultivos agrícolas de los últimos 100 se ha fundamentado, directa o indirectamente, en el consumo de hidrocarburos. Desde que roturas el campo para sembrar hasta que encuentras el producto en el supermercado, los derivados del petróleo intervienen en todo el proceso. En el blog de Gail Tverberg viene éste gráfico de los superciclos de la agricultura elaborada por Peter Turkin y Sergey Nefedov. La tendencia que nos muestra es coherente con los procesos de auge y caída de varios imperios durante los últimos 2000 años. No sé lo que pensaréis vosotros, pero a mi me encaja para explicar el boom de la agricultura durante el siglo XVI y su posterior decadencia en el s.XVII. Este periodo se corresponde con la dominación del mundo por parte de los españoles; en el que la inflación causó estragos durante el Renacimiento y deflación durante el Barroco.

Superciclos de la agricultura según Turkin y Nefedov

Si superponemos a este ciclo el gráfico de Tverberg sobre la proyección de la producción de crudo, parece evidente que la economía ya ha empezado a menguar. Todos los gobiernos están imprimiendo moneda del mismo modo en que lo hicieron las naciones a principios del s.XVII. Asimismo, el declive en la producción agrícola augura grandes tensiones por el lado de la población; habida cuenta de que los recursos serán más escasos. En todas las crisis anteriores la población menguó… Yo creo que “esta vez no será diferente” y que sufriremos el mismo problema. Los inventarios agrícolas están en mínimos de los últimos 10 años y los campos siguen despoblándose a medida que los jóvenes emigran a la ciudad y sus padres se jubilan y abandonan las tareas agrícolas (un fenómeno que prosigue a escala mundial). Ahora mismo es una inversión ruinosa porque las distribuidoras cargan los costes a los agricultores.

Por todo lo que he contado en este artículo, creo que los próximos 5 años serán cruciales para el destino de la Humanidad. Es inútil inferir como irán las bolsas a corto plazo en base a estos análisis, porque la cosa va mucho más allá… Tenemos que prepararnos. Será necesaria una gran coordinación geopolítica por parte de los Estados para minimizar los problemas. Puede hacerse, pero si dejamos que la parte reptiliana de nuestros cerebros tome el mando, vamos apañados.

Con este artículo he dado rienda suelta a toda mi “osería”, como prometí. A partir de ahora serán más livianos. Antes de irme os dejo un vídeo muy cachondo de Zerohedge:

 

 

Un abrazo a todos/as!

  1. en respuesta a Pelos sr
    Kitty_kitty

    Dime que te preocupa y te encuentro o te manipulo algo para que te sientas tranquilo :)

    El entorno macro no podemos manipularlo pero si adaptarnos a el lo mejor posible y dejarnos llevar.

    Chicos, ya me conocéis no he nacido ni crecido en Europa. Si queremos ver escenarios posibles en tiempo real son asequibles para todos en cualquier momento. No nos ahoguemos en un vaso de agua. Estas crisis del primer mundo son de chiste.

    Besos y mimos.

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  2. en respuesta a Pelos sr
    Knownuthing

    Muy de acuerdo, pelos. Ni Claudio ni yo conocemos el futuro más que los demás, pero con nuestras acciones los humanos limitamos nuestras opciones y podemos saber qué opciones ya no son posibles, porque nos hemos encargado de que no lo sean.

    Si viene una tempestad, debemos adaptarnos, hacernos flexibles como el junco. No debemos tratar de detener el viento, ni de construir un muro para aislarnos, porque lo derribará. No es a la desesperación, sino a la precaución y a la acción a lo que debe impulsarnos el conocimiento.

    Hace tiempo que aprendí que el invierno de Kondratiev se nos echaba encima. Las acciones y reacciones producen las oscilaciones que mantienen los ciclos. Por eso pensaba que la crisis iba a ser profunda y duradera, que la recuperación iba a tardar bastantes años. La bolsa está dopada, pero la economía está de acuerdo. La crisis tiene ya 6 años y no parece que vaya camino de resolverse, sino todo lo contrario. Sin embargo analizando los inicios del fin de ciclo una cosa se hizo evidente: Los excesos de fin de ciclo estaban produciéndose, pero el empujón inicial lo dio el petróleo. Cuando investigué y averigüé la razón comprendí que nos enfrentábamos a algo mucho peor que un fin de ciclo secular, y vi que muchos otros antes que yo habían llegado a esa conclusión.

    Lo que vaya a pasar pasará, independientemente de lo que pensemos al respecto, pero con nuestras acciones podemos cambiar lo que nos pase a nosotros, hacerlo mejor o peor. Lo mismo que hubo quien vendió su casa antes del estallido de la burbuja inmobiliaria o quien no la compró porque lo veía venir, y ahora nadie les va a desahuciar.

    Un saludo

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  3. en respuesta a Kitty_kitty
    Pelos sr

    Nunca te había visto escribir tanto.. jejej
    Te lo agradezco y estoy al 100% de acuerdo contigo.

    ""Como siempre, el que tenga mejor conocimiento de su entorno será el que mejor pueda adaptarse, la brecha social la marcarán quienes estén adaptados a estos cambios puesto que la inercia no va a detenerse""
    Lo malo de la macroeconomía es que nos sentimos pequeños e indefensos ante datos tan gigantescos pero se puede adaptar mas que de sobra a nuestro día a día y a nivel personal."""
    No veo variables positivas en el entorno macro, pero a pesar de ello... ¿qué puedo hacer? Lo que dices, tomar mis decisiones personales, que es lo único que controlo.
    En todo caso... no puede perderse la esperanza... si esta se pierde, estamos YA muertos.
    Un besote ojazos

  4. en respuesta a Knownuthing
    Pelos sr

    Yo también pasé en dos ocasiones por situaciones personales muy amargas , una de ellas , sin ser todavía adulto, y eso deja secuelas. En ambas ocasiones, lo vi todo negro y no me hubiera importado morirme por evitar tanto sufrimiento... y eso tambien me ha echo "madurar".
    La vida es complicada,(todo lo que queramos), y a la vez sencilla (estar contento con todo lo bueno que tenemos; hijos, salud, familia, ratos agradables, etc,etc).
    Intentar ser el mejor, tener todo controlado, es imposible.. y sólo produce ansiedad y desesperación. Es lo que ocurre con la macroeconomía: nosotros no podemos influir en ella y eso nos crea frustración y desesperanza.
    como dices, ( tb Kitti ) sólo podemos hacer lo que creemos, en nuestro entorno... y nada más (lo comparo a la agricultura de secano: sólo podemos sembrar bien, abonar y el resto.... nada podemos hacer, pues dependemos del cielo, de que llueva o no; Si no llueve y hay mala cosecha ¿es culpa mía?. No ; yo he echo lo que he podido, lo que debía hacer)

    Pienso que puede darse un escenario tan demoledor como predicas (guerras por la comida, el dinero no vale nada, sólo los recursos, etc, etc) pero creo que no es un escenario planteable en 4-5 años. Antes se seguirá con esta patada hacia delante, que supone estar imprimiento dinero, que al final son papeles sin sustento (como pasó con el oro).
    Lo único que se me ocurre para abordar este escenario, sería cambiar ahora todo el papel por bienes tangibles, tipo tierras de cultivo. ¿prepararse para la vuelta de la población de la ciudad al campo?. Pero mis apuestas nunca son al 100% porque siempre dudo de todo.
    Sigo pensando (creyéndome) tus ciclos. ¿que este es muy largo?, por supuesto que no acaba en 2015 (eso sólo lo dicen los estúpidos políticos).. y puede durar 10 años más (hasta que el 90 % de la gente tenga un trabajo digno)... pero a mi entender, en el corto plazo no espero que la población se diezme.
    Otra medida, jajaj comprarme una escopeta y dos pistolas ? jeje

    No, no puedo asimilar tanta trajedia, aun pecando de tonto, porque automáticamente pasaría a ser una trajedia mi vida.. y a eso sí que no estoy dispuesto (lo que tenga que venir...ya lo intentaremos sortear). Tras haber estado más muerto que vivo... pienso que todo menos la muerte tiene remedio (o puede tenerlo).
    Me creo a pies puntillas la frase que aparece en mi NIK:
    Hoy puede ser un gran día, pero podría ser el último... lo 1º :no te lo amargues tú mismo.
    Puedo ser dificil de comprender (bajo tu punto de vista).. pero las circunstancias de cada uno hace que cada uno seamos un mundo.
    s2 (ya me conoces: reflexiones personales deslabazadas, a veces inconexas, sin aportes económicos..... pero siempre sinceras.

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  5. en respuesta a Pelos sr
    Kitty_kitty

    Hmm nuestro querido Claudio tiene un punto "oscuro" por decirlo de alguna manera. Documentado y detallado como es tu estilo te animo a que hagas un post con noticias macro positivas :)

    En el entorno macro también hay variables positivas (ahora no me da tiempo a desarrollar nada, estoy con el móvil) estamos en la era de la tecnología, nunca se había avanzado tanto en todos los campos (eugenesia, exploración espacial, telecomunicaciones) tus hijos tendrán profesiones que aun no existen en campos que aun no se han descubierto.

    Como siempre, el que tenga mejor conocimiento de su entorno será el que mejor pueda adaptarse, la brecha social la marcarán quienes estén adaptados a estos cambios puesto que la inercia no va a detenerse.

    Lo malo de la macroeconomía es que nos sentimos pequeños e indefensos ante datos tan gigantescos pero se puede adaptar mas que de sobra a nuestro día a día y a nivel personal.

    Esta es la clave que me salvó la vida, si no hubiese comprendido que sucedía a mi alrededor estaría frita, endeudada hasta las trancas, dependiendo de todo el mundo (parejas, jefes, gobernantes) y sin control alguno de mi vida. Sin entender que pasa ni como reaccionar a ello.

    Este es el entorno macro, vale : ¿Que hacemos con este conocimiento? ¿como lo adaptamos a nuestro día a día? ¿Está la economía en recesión o en expansión? ¿me cambio de curro? ¿me compro una casa? ¿espero al año que viene? preguntitas cotidianas que tienen respuesta en el entorno macro.

    Ademas... ¿Te crees que la guerra fría, la crisis del petroleo y demás problemas de la época evitaron que la gente joven de esa generación disfrutase a tope? ;)

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  6. en respuesta a Pelos sr
    Knownuthing

    Hola pelos,

    me alegro de leerte de nuevo.

    La depresión no es la respuesta, amigo. El querer disfrutar de lo que se pueda y decidir ignorar una situación que no podemos cambiar es una opción muy válida y muy humana. Pero el querer saber y prepararse también es otra opción igualmente válida y humana. Yo respeto ambas y tengo gente querida en ambas. Todo el mundo va a ser puesto a prueba, lo quiera o no, por los cambios que ya están teniendo lugar.

    Un fuerte abrazo y mantén tú también el ánimo.

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  7. en respuesta a Knownuthing
    Pelos sr

    Bienvenido. Siento la mala racha y espero que poco a poco te encuentres mejor, por lo menos en tu círculo próximo y levantes el a´nimo aun a pesar de las adversidades.
    Me alegro por Claudio, que como ya le dije, tiene que sufrir en silenccio (en solitario) todos esos grandes conocimientos macroeconómicos que tiene.
    Sé que es de tontos meter la cabeza debajo del ala, pero conociendo a Caludio y su sufrimiento, casi prefiero ser un absoluto desconocedor de la economía que sufrir como él (y como tú, ccon las demoledoras previsiones que bien argumentas, y que hasta sospechamos todos). La vida es efímera (hoy, he estado de otro entierro) y quizá demasiado corta como para sufrir todos los días.
    Un abrazo y mis mejores deseos
    No es que no quiera oir (en mi caso), lo que no quiero es caer en la depresión.
    Estoy de acuerdo con Claudio en que muchas veces me dan pena mis hijos, ver el mundo que les dejamos y lo que les queda por delante.

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  8. en respuesta a Juanplf
    Knownuthing

    Gracias, Juanplf.
    Quizá pueda hacerte cambiar de idea. Ya veremos

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  9. en respuesta a Knownuthing
    Juanplf

    Es una buenísima noticia leerte de nuevo. También pienso que vamos al precipicio, muchos factores se juntan: sistema económico (capitalismo) gripado, transición energética atascada, etc pero creo que el desastre se irá plasmando progresivamente en las próximas décadas y generaciones más que en breve período.

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  10. en respuesta a Tywin Lannister
    Knownuthing

    Gracias Kcire/Tywin. Igualmente

    Un saludo

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  11. en respuesta a luisalfil
  12. en respuesta a Knownuthing
    Tywin Lannister

    Un placer leerte de nuevo Knownuthing, espero seguir viendote por aquí...saludos del tigre Kcire369 ;-)

    Un s2 compys

  13. luisalfil

    No sé si lo habrás visto ya, si no lo has hecho, creo que esto te puede interesar.
    https://www.youtube.com/watch?v=tQBia1Mw9Vw
    Para los que no entiendan el inglés hablado pero sí el escrito, aquí tienen la transcripción.
    http://moneymorning.com/ext/leads/videos/ads-rickards-midannot-html.php

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