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Blog El inversor despistado
El sector financiero y aledaños desde mi perspectiva

¿Cuál es la diferencia entre un ETF y un fondo indexado?

Dentro del interesante mundo de la gestión pasiva, nos encontramos con dos productos que, aunque persiguen finalidades similares, no son productos precisamente iguales: Tienen particularidades propias, y de ello vamos a hablar en el presente post de forma detallada.

 

Aunque no soy especialmente partidario de los productos de gestión pasiva, ya que entiendo que la gestión realmente activa aporta más valor. Todo ello, sin embargo, no impide que respete claramente la inversión pasiva, ya que como diría Buffet, se trata del instrumento más adecuado para el pequeño inversor sin ningún conocimiento financiero y que quiere invertir sin muchas complicaciones y con bajos costes.

De hecho, cualquier fondo de gestión pasiva será más beneficioso para el cliente que la gran mayoría de fondos de distribución masiva, ya que muchos de estos fondos tienen una gestión claramente mejorable. Por este motivo, voy a comentar los dos instrumentos más adecuados para este pequeño inversor (aunque no son, ni mucho menos, todos los que puede emplear).

Veamos cuales son las diferencias de uno y otro producto, para lo cual vamos a hacer un desglose pormenorizado de algunas de las principales diferencias.

 

1. Creadores de mercado vs liquidez del propio fondo

Los ETF tienen creadores de mercado, que ayudan a generar liquidez de los ETF, generalmente, aunque esto debemos matizarlo más adelante. Sin embargo, los fondos indexados la liquidez la da el propio fondo contra sus activos, lo que hace que tenga que rebalancear diariamente la cartera para ajustar las entradas y las salidas. Este aspecto es de gran importancia. Porque el indexado siempre tendrá contrapartida (siempre que también la tenga el fondo, claro), pero en el ETF, especialmente aquellos más estrechos, se pueden producir estrangulamientos en picos de mercado. ¿A que me refiero? A la rotación. Algunos ETF tienen una rotación inferior al 5%. Eso es pura dinamita en un caso de que el mercado se dispare o se hunda. A este aspecto, recomiendo leer la presentación de Horizon Kinetics, en su página 7 (enlace a la web de Horizon Kinetics y a la presentación). Y es que el creador de mercado tiene el inconveniente de que puede dar unas horquillas de precio tan amplias que haga que la operativa no es nada interesante, por el enorme spread entre oferta y demanda. Por tanto, este aspecto es muy relevante en aquellos ETF más estrechos. Y a vigilar especialmente.

 

2. Accesibilidad

Los indexados suelen exigir importes de entrada elevados para aquellas clases con menores comisiones. Sin embargo, las clases más asequibles suelen ser bastante más caras. En España tenemos indexados que permiten la entrada con 1 euro y otros que piden 50 Millones de euros, como ha publicado Fernando Luque de Morningstar. Claro, la diferencia de comisiones es abismal: Desde un 2,43% hasta un 0,14%. Por contra, en los ETF el mínimo de entrada es una acción, que generalmente tiene precios muy asequibles para cualquier pequeño inversor. Para aquellos interesados en el asunto, esta es la web de morningstar donde aparece el artículo de los indexados españoles. Por tanto, los ETF, y más en un mercado como el español, permite acceder a unos precios más atractivos que los indexados, aunque en el caso de los ETF no podemos olvidarnos de los costes asociados a la operativa, asunto que trataremos más adelante.

 

3. Facilidad de contratación

Los fondos indexados deben ser contratados por medio de la respectiva gestora o bien por medio de una de las plataformas de fondos. Pero... esto a su vez limita su distribución, ya que puede haber fondos que no estén registrados para la comercialización en un determinado país. Y al final, no podemos adquirirlo. En cambio los ETF cotizan en las diferentes bolsas, y es mucho más sencillo acceder a ellos, aunque otra cosa será las tarifas que nos apliquen en la operativa de compra-venta, como ya comentábamos en el anterior apartado. Por tanto, el cliente puede acceder a practicamente un abanico de alternativas inigualables frente a los indexados.

 

4. Costes

Generalmente, los indexados tienden a tener una estructura de costes inferior a la de los ETF, apecto medido en términos de TER (Ratio total de Costes). Pero eso no siempre es así. Basta ver mercados como el español, en el que los indexados puros son carísimos, como acabamos de ver en la web de Morningtar. Esa comparativa de Morningstar destapa las vergüenzas de la industria nacional, muy centrada en cobrar unas tarifas abusivas por algo que tiene una gestión nula. Íntimamente relacionado con los costes hay una particularidad especial que tienen los indexados frente a los ETF y es la existencia, en algunos casos, de clases, con distintos mínimos de entrada y distinta estructura de comisiones, variable en función de esos mínimos, como ya comentamos en el punto 2. En los ETF no hay tal estructura de costes, ya que no hay clases. Por ello, en general, en este aspecto son mejores los ETF, ya que tienen estructuras de costes sencillas.

 

5. Valor de la participación

En el caso del ETF varía durante cada momento del día y generalmente no coincide con su valor liquidativo, aunque suele estar muy próximo a él, ya que esa es la labor del creador de mercado, si lo hay. Cuidado porque nuevamente este aspecto puede presentar variaciones muy sensibles dependiendo de la liquidez del ETF y ser especialmente relevante en momentos de alta volatilidad de mercado, cuando se disparan las orquillas de precios. Y es donde puede haber estrangulamientos por el lado de la oferta o de la demanda. Este aspecto debe tenerse especialmente en cuenta. En el caso del fondo indexado, sólo se puede entrar y salir con el valor a cierre del día. Las órdenes de compra o venta se acumulan hasta la hora de corte y se aplican al valor liquidativo del fondo a la hora de cierre. Generalmente, esto te puede ofrecer una mayor transparencia sobre la liquidez del producto, aunque no te puedes aprovechar de las variaciones de precio del activo durante el día.

 

6. Retrocesiones

En el caso de los ETF no hay retrocesiones, cosa que si se da (de momento) en los indexados, que pagan la comisión al comercializador. En el indexado sólo se paga esa comisión de gestión, así como la de depósito (más los gastos generales), quedando todo englobado dentro del TER, que se va descontando de forma diaria del valor del fondo. En el ETF deberemos considerar todos los costes de adquisición, posesión y venta posterior para poder hacer una comparativa homogénea en términos de coste de posesión, ya que se le aplican los mismos costes que a la compraventa de acciones más los costes propios del fondo. Este apartado variará con la llegada de las clases "limpias" de fondos que no retroceden al distribuidor, acorde a las exigencias de MIFID II.

 

7. Indices de referencia

Realmente, la gran ventaja de los ETF es que es un mercado muy amplio y permite acceder a multitud de indices, lo cual permite acceder a algunos índices a los que no podríamos acceder desde un fondo indexado, que suelen tener menos referencias disponibles. Pero esa misma gran diversidad de indices de referencia que se da en los ETF y no en los indexados es también su talón de aquiles en aquellos segmentos de mercado con menos negociación, como puede ser aquellos productos con bajas rotaciones, asunto ya comentado en el apartado 1 y 5 de este post.

 

8. Fiscalidad

Los fondos indexados, especialmente los de derecho español, pero también muchos internacionales, son traspasables, sin coste fiscal. Sin embargo, en el caso de los ETF, cada vez que queramos realizar un movimiento, tendremos que tributar por las plusvalias o aflorar minusvalias que se pongan de manifiesto con ocasión de la transmisión de las participaciones. Y en el caso de inversores a muy largo plazo puede suponer un coste muy importante a valorar. Pero atención que a este respecto tenemos un cambio importante, y sobre el que todavía nadie parece que ha decidido comenzar a ofrecer servicios a clientes minoristas, aunque es algo que cambiará en muy breve espacio de tiempo. Se trata de la resolución de la Dirección General de Tributos, la V4596-16 de 27 de Octubre de 2016 (también consultable desde aquí), que indica que los ETF cotizados en otros mercados que no sean el español, y comercializados por entidades financieras radicadas en España tendrán la misma ventaja fiscal que los fondos generalistas o los indexados. El motivo de esta resolución que permite mantener la ventaja fiscal a "los socios o partícipes de IIC extranjeras reguladas por la Directiva 2009/65/CE del Parlamento y del Consejo, constituidas y domiciliadas en algún Estado miembro de la UE, exceptuando las constituidas en un país o territorio considerado como paraíso fiscal, e inscritas en el registro especial de la CNMV, a efectos de su comercialización por entidades residentes en España". Entre los requisitos que se exigen para acceder al beneficio fiscal es que el fondo cotizado cuente con al menos 500 partícipes, que las participaciones en el ETF objeto del beneficio fiscal deberán constar inscritas en una cuenta omnibus a nombre de la entidad comercializadora en España o que el dinero del traspaso nunca deberá estar a disposición del titular, entre otros.

 

 

En definitiva...

En lo que ambos tipos de productos se parecen de forma significativa es que en ambos casos, los fondos replican al índice de referencia. Además, en el caso de los ETF, como ya comentamos (por la variedad de índices) podemos encontrarlos en modalidad inversa, con diversos grados de apalancamiento...... Quizás la mayor ventaja de los ETF es su enorme variedad de producto. Pero el aspecto problemático puede venir por el lado de la liquidez. Un último apunte, para neófitos: Ni los ETF ni tampoco los indexados hacen un perfecto "tracking" del índice que replican. En ese apartado influyen multitud de factores, motivo por el que se debe ser cuidadosos en la selección que se realiza. Y es que aunque haya varios fondos que replican el mismo indice, los resultados pueden variar de unos a otros, de acuerdo a como hagan esa réplica.

  1. #1

    Marcos Luque

    Interesante artículo.

    Añadir que por su condición de acciones las gestoras de ETF no guardan el precio de compra como sí hacen las de indexados. A la hora de venderlo esto puede ser un problema sobre todo si es a muy largo plazo y cambiamos de broker o el nuestro fue absorbido. Tendremos que ser nosotros quien de este dato a Hacienda.

    Como norma general salvo que se quiera invertir en algo muy específico o especular en el corto plazo (gestión activa en ambos casos) los fondos son más sencillos y recomendables.

  2. #2

    inversor despistado

    en respuesta a Marcos Luque
    Ver mensaje de Marcos Luque

    Efectivamente, es igual que en el caso de las acciones. Nosotros debemos cuidar de saber el precio de compra y los gastos iniciales para que, una vez se cierre la posición, podamos declarar las plusvalías. No obstante, a este respecto, comentarte que tanto Allfunds como Inversis están trabajando para desarrollar una operativa para realizar los traspasos de ETF cotizados en otros mercados pero registrados en España, en la que se guardaría el precio de suscripción inicial, con lo cual en estos casos, la operativa podría ser muy similar a la de los fondos de inversión. No obstante, este desarrollo todavía no está operativo, pero funcionará en unos meses. Saludos,