Tenemos la tendencia a ver únicamente escenarios extremos y llamativos, mientras olvidamos el resto de posibles y más probables escenarios dentro de la Distribución de ocurrencias.⠀


No estoy diciendo que está mal estudiar y utilizar como inspiración a Jack Ma o Zuckerberg. Siempre es interesante, útil y motivador analizar y prestar atención a los casos extremos porque el mejor escenario nos hace soñar y expandir nuestros límites; mientras que el peor escenario nos ayuda a prevenir, prepararnos y actuar contra nuestras más temidas pesadillas.⠀

Lo que quiero expresar es que muchas veces olvidamos dos cosas básicas:⠀

1. Las circunstancias y contexto de ellos son muy diferentes a los nuestros.⠀
2. Solo nos estamos enfocando en las cosas que les salieron bien, pero olvidamos investigar y preguntar todas las cosas que pudieron haber salido mal; y qué hicieron para evitar un error tan catastrófico que significara el gameover.⠀

Hay dos conceptos que son indispensables para entender lo anterior:⠀

A. Lotería Ovaria. Si un genio te diera la oportunidad de nacer de nuevo y crear el mundo totalmente desde cero ¿cómo lo crearías? El truco es que el genio No te va a decir en qué país nacerás ni con qué familia ni de qué raza o físico o discapacidades tendrás.⠀

¿Cómo crearías ese mundo? Pues obviamente uno donde todos tuviéramos las mismas oportunidades y acceso a servicios básicos y necesarios. Un mundo donde No importara en qué país, familia, religión o raza o qué discapacidades tuvieras para salir adelante y triunfar.⠀

No tenemos un mundo así y por eso debemos cambiarlo.⠀

B. Sesgo de supervivencia. Nos enfocamos en los ganadores, pero olvidamos a los perdedores. Todos conocen el nombre de Messi, pero nadie conoce el nombre de los millones que trataron de ser él y no lo lograron por miles de circunstancias que estuvieron fuera de su control. Desde una lesión irreparable hasta problemas familiares o políticos del país. ⠀

 

 

No hay que hacer apuestas del tipo cara o cruz, donde cara es el pelotazo y cruz el gameover; ni tampoco del estilo de la ruleta rusa donde un escenario es el gameover y el resto de escenarios nos tienen en constante angustia, miedo y pesimismo.

 

Hay que centrarnos en la parte media de la Distribución de Probabilidades porque es ahí donde la mayoría de los escenarios con mayor probabilidad ocurren.

 

La realidad, por más que a veces desafíe y sea más extraña que la ficción, usualmente suele encontrarse en la combinación de varios escenarios dispersos que conviven al mismo tiempo. Por ejemplo, fue tanto nuestro impacto y miedo a un mundo Orweliano à la 1984 que ese escenario se convirtió en una self-preventing prophecy y nos hizo conscientes y alertas a los peligros de tomar ciertos caminos. Hoy podrá existir vigilancia, invasión de la privacidad y libertades limitadas, pero nada tan extremo como la novela de Orwell, sino más bien una combinación de varias novelas y realidades.

 

Es normal que le demos mayor peso a los escenarios extremos negativos y sobre todo a los que usan nuestros miedos porque como ya he comentado varias veces, el miedo a las pérdidas se siente con el doble de intensidad, por lo tanto no es raro que prestemos mayor atención a aquello que creemos nos causará mayor dolor. Kahneman en alguna ocasión mencionó que sin esa aversión a la pérdida (loss aversion) el ser humano no habría podido sobrevivir durante tantos miles de años.

Fear is implanted in us as a preservative from evil; but its duty, like that of the other passions, is not to overbear reason, but to assist it., Samuel Johnson

 

 

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