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Blog de Zinara

From Zero to Hero

¿Cómo funciona el mercado de renta fija?

En general, prácticamente en todos los países podemos distinguir dos tipologías de mercados de renta fija: los organizados a través de mercados bursátiles y los no bursátiles, caracterizados por ser OTC (sigla del término anglosajón over the counter), de negociación bilateral y no concurrentes. El inversor final tiene que recurrir a intermediarios financieros para poder comprar y vender. Al contrario de lo que sucede en los mercados de acciones, en la renta fija son estos mercados extrabursátiles los que predominan en la mayor parte de países.

Por tratarse de un tema muy de actualidad y que está afectando a muchos inversores, resulta especialmente ilustrativo lo que ha sucedido en el mercado español, donde se ha producido una segmentación adicional dentro del mundo de la renta fija que podríamos denominar “mercados internos” (aunque realmente no se trate de tales mercados). Los mercados internos son aquellos que han habilitado las entidades financieras para dar liquidez a sus propias emisiones colocadas a clientes de su propia red comercial. Las entidades muchas veces crearon y colocaron emisiones de forma específica para clientes de su red, con poca transparencia a la hora de formar el precio o determinar la rentabilidad, ya que los clientes minoristas disponen de menor capacidad para analizar riesgos y determinar rentabilidades de mercado para los distintos instrumentos financieros.   Leer más

¿Qué son las ofertas de recompra?

Las ofertas de recompra, conocidas en la terminología de los mercados como tender offer, son ofertas de recompra públicas que lanzan los emisores a los tenedores de determinados instrumentos de renta fija previamente emitidos.

Han sido realizados de forma bastante reiterada en los últimos años, sobre todo por parte de entidades financieras. El objetivo que persigue el emisor depende del tipo de inversor para el que se realizó la emisión:

1. En emisiones destinadas a minoristas, el objetivo suele ser “mitigar” un problema comercial con los clientes de la entidad que son tenedores de esos bonos. Ese problema ha acontecido recientemente en aquellas emisiones realizadas por las entidades financieras para reforzar sus ratios de capital (subordinadas y preferentes) colocadas entre sus clientes, muchos de ellos con baja formación financiera y que habían invertido en el producto pensando que era un instrumento similar a los depósitos a plazo fijo.   Leer más

¿Son comunes los intereses de accionistas y obligacionistas de una empresa?

Desde un punto de vista general, podríamos pensar que los intereses de ambos grupos de inversores de una misma empresa (accionistas y obligacionistas, es decir, propietarios y acreedores) sí son comunes. De hecho, a los dos tipos de inversores les favorece que el negocio de la empresa vaya lo mejor posible. No obstante, para el bonista, que los resultados de la empresa sean muy positivos no le afecta de forma muy significativa, ya que no va a obtener una retribución adicional por esos resultados más allá de reducirse la probabilidad de que la empresa le pudiese impagar los cupones o el principal del bono. A vencimiento de su inversión, habrá percibido lo mismo haya evolucionado muy bien, bien, regular o incluso mal el negocio de la empresa, siempre que no haya incurrido en impagos.

De hecho, es posible que si la entidad está en pérdidas pero a medio y largo plazo los accionistas consideran que su negocio volverá a ser rentable, decidan acometer ampliaciones de capital, lo que supone aumentar el “colchón de seguridad” para los obligacionistas de esa empresa. Un tenedor de bonos está asumiendo tanto menos riesgo de impago cuanto más capital tenga la empresa, por lo que una ampliación de capital es una buena noticia para las bonistas, ya que reduce la probabilidad de impago de cupones o principal de los bonos. Por el contrario, es una mala noticia para los accionistas, dado que los beneficios que obtenga la empresa se tendrán que repartir entre un mayor número de accionistas.   Leer más

¿Qué son los ratings y cuál es su utilidad?

El riesgo de insolvencia o, lo que es lo mismo, la probabilidad de que un emisor no pueda hacer frente a sus compromisos en forma de intereses de los bonos o devolución de su nominal, es analizado por las agencias de calificación o rating. Las agencias de rating califican la calidad y riesgo de los emiso-
res y sus emisiones, a las que asignan letras y/o números en función de sus niveles de riesgo. Cada agencia tiene su propia escala de calificaciones.

Cualquier inversor podría desarrollar sus propios modelos para intentar determinar esas probabilidades de insolvencia, pero sería un proceso demasiado laborioso, ya que influyen gran cantidad de factores, como:

  • País de residencia del emisor, en la medida en que existen muchos factores relacionados con la fiscalidad, legislación, inestabilidad política, etc. propios de cada Estado y que pueden condicionar la evolución del negocio y la obtención de resultados por parte de las empresas. En casos extremos, incluso se puede llegar a nacionalizaciones, expropiaciones, etc., circunstancias que repercutirían gravemente en la solvencia del emisor.
  • Sector en el que la empresa desarrolle sus principales actividades: es relevante ver si se trata de un negocio cíclico o no, cantidad y fortaleza de com- petidores, existencia de barreras de entrada, vulnerabilidad frente a cambios tecnológicos, grado de dependencia respecto a alguna materia prima que pueda provocar que cambios bruscos en sus precios afecten al negocio...

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¿Cuál es el riesgo de invertir en bonos en otra divisa?

El inversor debería conocer, antes de operar, todos los riesgos (y gastos) que supone la inversión en bonos denominados en una divisa distinta a la suya (en la que tiene denominadas sus cuentas, sus ingresos y gastos, etc.). El afán por obtener mayores rentabilidades invirtiendo en bonos en otras divisas debería quedar muy matizado por los riesgos que se asumen y los gastos adicionales que se soportan, tal y como vamos a explicar.

Vamos a suponer que somos inversores con cuentas denominadas en euros y que tenemos que elegir entre dos bonos similares de un mismo emisor, uno en euros y otro en dólares. Por simplicidad en los cálculos, consideramos que al bono se emite a un año:

  • Emisor: General Electric. Divisa: euro. Rentabilidad = 2%
  • Emisor: General Electric. Divisa: dólar USA. Rentabilidad = 4%

Los bonos anteriores se emiten y amortizan a la par, por lo que el cupón se corresponderá con la rentabilidad en divisa de la inversión. Es normal que bonos similares de un mismo emisor coticen con rentabilidades distintas en distintas divisas, ya que los tipos de interés libres de riesgo no suelen ser coincidentes y muchas veces tampoco lo son las primas por riesgo de crédito, ya que la visión de un mismo emisor por parte de los inversores puede ser diferente en función de la zona económica.   Leer más

¿Qué son las bases del cálculo de intereses?

A la hora de calcular los intereses que nos van a generar las inversiones en el mundo de la renta fija (incluyendo instrumentos bancarios como cuentas corrientes, plazos fijos o similares), es relevante conocer la base sobre la que se calculan esos intereses.

Existen dos bases de cálculo principales a la hora de determinar los intereses o rendimientos de una inversión: la base 360 y la 365.

Nos centraremos, por simplicidad, en el cálculo de intereses y lo vemos directamente sobre un ejemplo.

Supongamos que queremos conocer los intereses en euros que vamos a percibir de la siguiente inversión:

Nominal: 1.000.000

Tipo de interés: 7%

Plazo de vencimiento: 9 meses (272 días)

Tal y como hemos dicho, los intereses que nos va a generar la inversión los tenemos que calcular en función de algo. En este caso sería:   Leer más

¿Qué son los índices de tipos de interés?

Los principales índices de tipos de interés a corto plazo utilizados en el mundo son los de referencia para las divisas más importantes, en las que están denominados la mayor parte de activos y pasivos a nivel mundial.

En primer lugar podemos hablar del Euribor, que no es realmente un tipo de interés, sino varios tipos de interés aplicables a distintos plazos. Euribor es el acrónimo de Europe Interbank Offered Rate, es decir, es el tipo de interés al que “supuestamente” los bancos ofrecen prestar fondos en euros a otros bancos. Decimos supuestamente porque el Euribor no es más que una estadística diaria, realizada a partir de una “encuesta” a las entidades que forman parte del panel de cotizantes del Euribor. Por tanto, es un tipo que no se basa en operaciones reales ejecutadas entre estas entidades.   Leer más

¿Qué es la duración de un bono?

Todas las variables que afectan a la sensibilidad del precio de los bonos a la variación de tipos se resumen en el concepto de duración. En el epígrafe anterior hemos visto que a igualdad de vencimiento, un bono con cupones menores es más sensible que otro con cupones más elevados. ¿Pero qué sucederá si tenemos un bono cupón cero a cuatro años y un bono con cupones elevados a cinco años? ¿Qué condicionará más su sensibilidad, el plazo hasta el vencimiento o los cupones intermedios? ¿Cuánto?

La duración es una medida que pretende aglutinar en una única cifra el conjunto de factores que determinan esa sensibilidad, combinando vencimiento, importe de los cupones y su periodicidad. De esta forma, obtendremos una medida de riesgo (sensibilidad) que caracterizará al bono en un momento dado, pero que además variará conforme pase el tiempo y su precio en el mercado.   Leer más

¿Qué es la sensibilidad del precio de un bono a los tipos de interés?

El precio o valor presente de un bono ya emitido cambia en función de las variaciones que se produzcan en los niveles de tipos de interés de referencia del mercado. Los cálculos simples que hemos realizado anteriormente nos han permitido interiorizar una serie de relaciones entre las variables tipo de interés y precio:

a) Un bono u obligación bajará más de precio ante una determinada subida en los tipos de interés cuanto más plazo le quede hasta su vencimiento, ya que si a ese bono le queda mucho para vencer, el inversor todavía deberá percibir muchos flujos futuros y alejados en el tiempo, que, al descontarlos con tipos más elevados, habrán reducido su valor actual.

Supongamos casos extremos como un bono a cien años con cupones anuales del 5%. Si los tipos suben del 5 al 10%, estoy “dejando de percibir” un 5% de intereses cada año durante cien años, o, lo que es lo mismo, el valor presente de los flujos del 5% descontados a una tasa del 10% serán significativamente menores que descontados a una tasa del 5%. Sin embargo, si los tipos suben del 5 al 10% pero mantenemos en cartera un bono al que solo le queda un mes para su vencimiento, “dejamos de percibir” como inversores un 5%, pero solo durante el periodo de un mes, es decir, apenas un 0,416% (5%/12).   Leer más

¿Bonos con cupones variables o fijos?

El perfil de riesgos de los bonos con cupones variables es muy distinto al que asumen los tenedores de bonos a tipo fijo. Hemos visto al comienzo del libro que los precios de los bonos con cupones fijos son muy sensibles a las variaciones de tipos de interés de mercado, tanto más sensibles cuanto mayor plazo hasta el vencimiento tengan. Su rentabilidad a vencimiento está fijada desde el momento de la suscripción o compra, dado que todos los flujos son conocidos de antemano (salvo incumplimiento por parte del emisor).

Por el contrario, los bonos con cupones flotantes presentan un perfil distinto en cuanto a los riesgos de variación de su precio pero, en paralelo, tampoco podemos conocer de antemano la rentabilidad que vamos a obtener, ya que los cupones futuros son inciertos.

Pensemos en un bono a cinco años que paga un cupón anual igual al Euribor 12 meses + 1%. Si el Euribor 12 meses se sitúa en el momento de la fijación del cupón anual en el 1%, el cupón que percibiremos nosotros como inversores será del 2%. Sin embargo, si el Euribor repunta hasta el 4%, el cupón ascenderá al 5% (2,5 veces más).   Leer más

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  • Zinara

    Consultoría financiera y formación en mercados

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