Con más de cinco siglos de historia a sus espaldas y creada en tiempos del rey Enrique VIII (año 1.516) con la finalidad última de distribuir en el Reino Unido el correo gubernamental así como de responsabilizarse del servicio postal de la nación, ROYAL MAIL, la que era considerada una entidad pública arraigada durante mucho tiempo en la idiosincrasia del pueblo británico se convirtió, tras su privatización y salida al mercado de valores bursátil (año 2013), todo ello acontecido tras una serie de cambios legislativos promovidos por el Gobierno conservador de DAVID CAMERON y fruto de una modificación de la Ley de Servicios Postales, en una compañía moderna en pleno proceso evolutivo y de internacionalización que trata a toda costa de posicionarse como un operador global dentro de un mercado extremadamente competitivo.

Este estreno, no exento de polémica por el precio de colocación que a juicio de algunos expertos analistas se figuraba inicialmente excesivamente barato, ya que posteriormente y en un breve periodo de tiempo los títulos tuvieron subidas en su valor que llegaron al 87% del precio de colocación, con lo que ello pudo suponer de perjuicio económico en menor recaudación para las arcas públicas, vino acompañado en el año 2015 de la salida total del Estado británico, quien se había reservado una participación del 30% del capital social para así poder seguir influyendo en la gestión de la compañía, la cual enajenó finalmente mediante una segunda privatización definitiva, pese a seguir reservándose cierto control legislativo para poder garantizar el servicio postal universal a precio fijo en el Reino Unido.

Una situación similar sucedió años más tarde en España con la salida a Bolsa del operador aeroportuario AENA, quien tras una colación de sus acciones a un precio medio de 58 euros por título vio como el mercado, transcurridos pocos meses de esa fecha, duplicaba el valor de las mismas.  Tal vez en ambos casos la precipitación en la operación, los intereses políticos en la necesidad de su éxito y el miedo a un posible fracaso y a sus consecuencias mediáticas, precipitaron decisiones que pudieron ser mejorables dentro de un contexto diferente, aunque no obstante y en el caso español el Estado se reservó una participación de control en el accionariado de AENA al ostentar todavía hoy un porcentaje del 51% en el capital social de la compañía.

En cualquier caso, ROYAL MAIL es en la actualidad una empresa independiente cotizada en la bolsa de Londres cuyos mayores accionistas son fondos de inversión internacionales así como pequeños ahorradores, y que cuenta con un Consejo de Administración y un equipo directivo independientes, cuya misión principal consiste en velar por el cumplimiento de los planes estratégicos previamente consensuados y aprobados por sus órganos de gobierno. La compañía posee una valoración bursátil actual superior a los 4 mil millones de libras esterlinas (aún por debajo de sus fondos propios). En el último año natural sus títulos han visto como incrementaban su valor en un 66% siendo a su vez capaz de dar a sus accionistas, a los precios nuevos de cotización, un dividendo anual superior al 2%.

Detrás de ello observamos una compañía con fuertes incrementos anuales en sus cifras de negocio que, pese a las dificultadas ocasionadas por el COVID-19, fue capaz de situar su facturación total en los 12.638 millones de libras esterlinas en el último ejercicio completo presentado (marzo 2020- marzo 2021), produciéndose con ello un crecimiento sobre el período anual anterior del 16,58%; evolución que se ha visto confirmada con los datos anticipados al cierre de Junio 2021, que sobre el mismo dato del ejercicio 2020, supone un incremento del 12,50%  (8,17% si tenemos en cuenta las ventas a agosto 2021).

Incrementos similares se producen en los beneficios que la compañía presenta a sus accionistas. En el año cerrado en marzo de 2021 ROYAL MAIL creció en más de 702 millones de libras esterlinas sus resultados hasta situarse los mismos en los 807 millones, cifra 3,6 veces superior a la media de beneficios anuales obtenidos por la empresa en los cinco años anteriores, lo que llega a consolidar un margen operativo superior al 5% frente al 3% obtenido por la firma tradicionalmente.

Para entender en mayor medida en qué consiste la actividad a la que se dedica ROYAL MAIL debemos tener en cuenta las dos líneas independientes de negocio que tiene la compañía, así como las fortalezas y debilidades que cada una de ella presenta.

Primero trataremos de explicar el negocio realizado por la compañía en Reino Unido, bien bajo la marca de ROYAL MAIL como la realizada por su filial PARCELFORCE WORLDWIDE, las cuales se encargan tanto del reparto de correo como de la entrega de servicios de paquetería en dicho país.

Esta actividad es la que menor resultado aporta al Grupo (49% sobre el total) y la que entraña mayor dificultad en la gestión. ROYAL MAIL cuenta para realizar su función de operador exclusivo de reparto de correspondencia con más de 11.100 puntos de oficinas y conexión a disposición de su clientela así como con la propiedad de 50.800 vehículos de reparto para poder realizar las entregas. De los 12.683 millones de libras de facturación total del grupo al cierre del año 2020, 8.649 millones (aproximadamente el 68%) son realizados por esta división, el 59% corresponde a la entrega de paquetería y el restante 41% al propio servicio postal, destacando para el futuro el claro incremento del primero frente a la actividad realizada por el segundo.

En total la compañía cubre con sus servicios todo el territorio británico, habiéndose beneficiado con ello a lo largo del año 2020 más de 31 millones de hogares, a los que se les suministraron sus pedidos y correo a lo largo de 6 días de reparto semanales.

Entre los numerosos retos que afronta la división británica se encuentran entre otros muchos el poder adaptarse a las demandas cambiantes de exigidas por su clientes, donde se ve claramente una tendencia creciente al envío de paquetería frente a la entrega de cartas y donde como reto figura poder responder adecuadamente a nuevos servicios, como son la recogida a domicilio de paquetería para su entrega en destino, asegurar a los clientes la entrega de artículos en domingo y días festivos, responder a la demanda de entrega de productos farmacéuticos consecuencia del COVID-19, responder de forma innovadora mediante aplicaciones tecnológicas punteras a las demandas de una clientela que durante el último año ha incrementado en un 45,5% sus compras online hasta llegar a representar éstas cerca del 26% de las ventas minoristas que se efectúan en el país y que demanda tener información puntual del estado de sus pedidos, invertir en centros logísticos que aseguren la entrega rápida de los pedidos al mismo tiempo que se avanza en la automatización de procesos internos (en la actualidad está automatizado el trabajo en el 90% del servicio de cartas pero solo el 33% en paquetería), la eliminación de la posible burocracia y retrasos derivados consecuencia de la aplicación del BREXIT en las entregas de mercancías y dar respuestas claras ante el impacto medioambiental que el ejercicio de la actividad a la que se dedica la compañía causa en la sociedad.

Mediante acuerdos con asociaciones y empresas como DRONEPREP, SKYPORTS o WHAT3WORLDS, ROYAL MAIL ha avanzado en los últimos tiempos en el objetivo de garantizar la entrega de paquetería mediante el uso de DRONS (vehículos aéreos no tripulados) en sitios distantes y de difícil acceso como es el caso de la Isla de Mull en Escocia, lo que constituye un paso importante para el futuro.

Otra dificultad para el logro de objetivos futuros deriva de la amplia plantilla con que cuenta ROYAL MAIL en Reino Unido (más de 135 mil empleados, donde apenas el 20% son  mujeres) y la fuerza que posee en las negociaciones colectivas con la dirección el sindicato CWU, así como la complejidad de establecer sistemas eficaces de ahorro de costos, que subieron un 13% en el último año, o el esfuerzo financiero que supone  anualmente el cumplimiento del plan de pensiones pactado con los empleados.

A pesar de ello en el año 2020, mediante el acuerdo final alcanzado con el sindicato CWU se logró posponer una huelga general anunciada de la totalidad de la plantilla y llegar a un pacto entre las partes que supuso en la practica un incremento en la productividad del 3%, que cuantificado monetariamente se estimó en un crecimiento en los resultados finales de la compañía de aproximadamente 100 millones de libras esterlinas.

Otros acuerdos importantes alcanzados en los últimos años para sanear el negocio y dar valor a los activos de la compañía han sido la enajenación de diferentes terrenos y edificios no estratégicos para que sus adquirientes pudieran  desarrollar promociones inmobiliarias de diferente índole.  Con las ventas de suelos realizadas a importantes operadores inmobiliarios como TAYLOR WIMPEY, GREYSTAR REAL STATE PARTNERS o GALLIARD HOMES, ROYAL MAIL obtuvo una captación de recursos superior a los 316 millones de libras esterlinas, que le han ayudado a reducir su endeudamiento.

En el último año, consecuencia del COVID-19, se ha observado un aumento exponencial en la ausencia laboral por parte de la plantilla, el cual se elevó a un porcentaje del 8,48% sobre las horas laborables totales, que frente al 5,5% de media existente en ejercicios precedentes supone un claro incremento. En ese mismo año hubo 7 fallecidos víctimas todas ellas de accidentes de tráfico con vehículos de reparto. Situación sobre la que claramente debe actuar la dirección de la compañía para lograr subsanarla en el futuro.

La línea de negocio del grupo que mejor funciona y que presenta mejores perspectivas de crecimiento futuro es la dedicada a la actividad internacional de paquetería que cuenta con presencia en más de 40 países, fundamentalmente europeos y mercado norteamericano, y que se agrupa en la sociedad GENERAL LOGISTICS SYSTEMS (GLS).

Con unos mejores ratios económicos que los generados por el negocio en el Reino Unido (margen operativo superior al 8%), GLS ve como la tendencia de su negocio, a pesar de la gran competencia existente en los mercados donde opera, es alcista. Pese a este incremento, y más teniendo en cuenta las dificultades debidas al Covid-19 y teniendo en cuenta logros alcanzados en diferentes mercados como España, donde las ventas crecieron en ese periodo un 59,6%, Francia con incrementos del 23,5% o Estados Unidos (25,2%), el tamaño de la división todavía es pequeño a nivel global.

Parece lógico planificar una política de crecimiento futuro basada en ampliar la huella física de actuación internacional, fomentar la clara apuesta por el comercio B2C (fabricante-consumidor final) frente al tradicional B2B (fabricante-distribuidor), obtener sinergias operativas entre todas las implantaciones y realizar compras selectivas de otros operadores. GLS en la actualidad cuenta con más de 250 mil clientes y da empleo entre todas sus filiales a más de 20.200 empleados.

CONCLUSIÓN

ROYAL MAIL es una compañía rentable, bien gestionada, cuyo negocio principal es complejo, presentando dificultades de crecimiento en su país de origen y que a nivel internacional cuenta con muchos operadores de mayor tamaño con los que es difícil competir en igualdad de condiciones. DEUTSCHE POST, propietaria entre otras marcas de  DHL, es al menos cinco veces mayor de tamaño que el operador británico, y presenta un valor en Bolsa actual de  66.700 millones de euros, con ventas en 2020 del entorno a los  66.800  millones de euros y capaz de generar unos resultados en el último ejercicio de  2.979 millones de euros.

Adjuntamos como es habitual cuadros históricos donde se puede observar los datos más significativos de la compañía.

TABLAS DE DATOS RELACIONADOS EN PROBUEN.ES

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