Rankia Argentina
Acceder
¿Nos visitas desde USA? Entra a tu página Rankia.us.
Blog Albada del Viento
Una visión sobre Economía, también conocida como ciencia social difusa…

Economía Cuántica

Antes de comenzar con el análisis fundamental y técnico (y quizás hacer una entrada posterior a esta haciendo de Sandro rey pasado de vueltas acerca del corto y medio plazo en la economía global) me gustaría completar el artículo anterior con una visión de la economía en su faceta macro, alejada de los esquemas convencionales, pero mucho más ajustada a la realidad de hoy en día.

Resulta cuanto menos curioso  estar leyendo acerca de la mecánica cuántica y reflexionar que muchos de sus principios describen perfectamente situaciones de la economía actual. Pero para explicarlo mejor nos centraremos en dos principios:

Relación de indeterminación de Heisenberg: En mecánica cuántica, la relación de indeterminación de Heisenberg o principio de incertidumbre establece la imposibilidad de que determinados pares de magnitudes físicas observables y complementarias sean conocidas con precisión arbitraria. Sucintamente, afirma que no se puede determinar, en términos de la física cuántica, simultáneamente y con precisión arbitraria, ciertos pares de variables físicas, como son, la posición y el momento lineal (cantidad de movimiento) de un objeto dado. En otras palabras, cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimientos lineales y, por tanto, su masa y velocidad. Este principio fue enunciado por Werner Heisenberg en 1925.

 

Entrelazamiento cuántico: El entrelazamiento es un fenómeno cuántico, sin equivalente clásico, en el cual los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir mediante un estado único que involucra a todos los objetos del sistema, aun cuando los objetos estén separados espacialmente. Esto lleva a correlaciones entre las propiedades físicas observables. Por ejemplo, es posible preparar (enlazar) dos partículas en un solo estado cuántico de espín nulo, de forma que cuando se observe que una gira hacia arriba, la otra automáticamente recibirá una "señal" y se mostrará como girando hacia abajo, pese a la imposibilidad de predecir, según los postulados de la mecánica cuántica, qué estado cuántico se observará.

 

 

Pero vamos por partes (e igual en un rato he conseguido entender los dos primeros párrafos, aunque sinceramente lo dudo)

1. Diferenciación de sectores económicos

2. Problemática económica

3. Conclusiones

 

1. Diferenciación de sectores económicos

Lo primero consiste en superar la visión de la economía clásica basada en la oferta y la demanda y la medición de variables y magnitudes y proceder a abordar el estudio de la economía actual bajo un nuevo prisma. Y ese prisma no es otro que segmentar la realidad económica en tres sectores/segmentos que (y por desgracia) se hayan irremediablemente entrelazados y unidos.

 

  • Sector/Segmento 1: La economía básica productiva de productos y servicios basados en la demanda y la oferta, y que es el sector clásico medible vía indicadores económicos tales como PIB, empleo, balanza de pagos, etc. (aunque como ya expliqué en una entrada anterior la fiabilidad de los mismos es cuanto menos cuestionable).

 

  • Sector Segmento 2: La política económica y monetaria de los estados, centrándonos en la deuda pública, instrumento que ha servido para tapar de forma provisional  los agujeros que han creado los sectores (1 y 3, este último principalmente). La realidad a día de hoy es que dichas deudas son inasumibles y no se pueden afrontar, y lo que es más se sigue emitiendo deuda para afrontar los pagos de intereses del principal más otros gastos con lo cual se sigue aumentando a futuro el principal y por ende los intereses generados en un círculo vicioso por el momento irrompible. Lógicamente la ortodoxia financiera y los estados no pueden confesar el pecadillo venial de la imposibilidad de devolución de dicha deuda ante el miedo a crear un caos de dimensiones desconocidas (y eso que ya llevamos un buen trecho de ese camino recorrido)

 

  • Sector 3: La madre del cordero (aunque en este caso la madre, el padre, las tías y hasta un vecino que pasaba por allí), la economía no productiva o financiera. Personalmente definiría esta economía como la Economía Cuántica (y de ahí el principio científico de este artículo que sigo sin entender). Esta economía basada en las operaciones financieras de divisas, acciones, seguros y reaseguros, préstamos, derivados financieros y demás monstruos que la irrazón de la avaricia ha alumbrado supone varias veces (muchas) el importe total de los sectores 1 y 2, y por desgracia carece de cualquier tipo de regularización. Y la defino como cuántica porque sigue los dos principios enumerados

 

  • Relación de indeterminación: Al igual que las partículas subatómicas y gracias a la maravillosa globalización y avance tecnológico es imposible determinar donde se encuentra una determinada cantidad de dinero. Pongamos un ejemplo, un particular puede estar comprando un producto financiero determinado en un momento concreto sin saber que realmente está comprando a su vez muchos productos financieros integrados y por tanto su dinero oficialmente se encuentra en el producto 1 aunque realmente se encuentra repartido entre los productos 2 y a su vez en otros posibles subproductos del mismo. Con lo cual y siguiendo de forma estricta el principio de indeterminación el dinero original se encuentra en un sitio y varios a la vez, haciendo imposible determinar dónde se encuentra realmente (que se lo pregunten a cierto pueblo noruego…)

 

  • Entrelazamiento cuántico: Aquí el dinero al igual que las partículas subatómicas puede generar dos o más movimientos simultáneos en una misma cantidad de dinero/producto financiero. Para entenderlo imaginemos a otro particular (benditos borregos  entre los que me incluyo en el casino global dirigido por trileros excepcionales) que decide invertir en un producto estructurado o derivado, Lo curioso es que esa misma transacción genera una simultánea por ejemplo de seguro de impago que va en dirección contraria a la operación original. Aquí, y a diferencia de la física cuántica si es posible determinar quién saldrá perdiendo (y seguro no adivinan Ustedes qué borrego es). Y este es un ejemplo básico, hay muchos más y más complejos…

 

 

2. Problemática económica

En este punto nos encontramos con varios problemas todos ellos de calado y dado  el clima geopolítico y económico derivando en una serie de problemas irresolubles en mi opinión.

 

  • Falta de regulación del sector económico “cuántico”: a diferencia de los otros dos sectores hoy en día no existe control alguno real sobre las transacciones financieras internacionales. Y tratándose de un sector que es en importes muchas más veces que la suma del sector 1 y 2 puede afectar (y afecta como detallo en puntos posteriores) al resto. Y no es preciso recurrir al ejemplo típico de Grecia, podemos recurrir a otros muchos ejemplos, desde transacciones realizadas por máquinas (en este caso en un porcentaje diario mucho mayor que las transacciones realizadas por entidades tradicionales) que pueden modificar y alterar el valor de una compañía o producto, alterando por ende la valoración real y perspectivas de una compañía, lo que puede traducirse en pérdidas de empleo o deslocalización por ejemplo, a movimientos de divisas que en un determinado momento favorecían a los llamados países emergentes y hoy los penalizan (léase Brasil). En resumen, estos grandes movimientos de capitales pueden alterar y desestabilizar, y de hecho ya lo están haciendo, el sector número 1 de la economía productiva.

 

  • Pérdida de soberanía nacional de los Estados y por ende de cada una de las personas/votantes: Hemos convertido la economía de una herramienta que debe servir al hombre a un “Dios” que nos domina y esclaviza. La “globalización financiera” ha supuesto la libertad de movimientos de capitales sin ningún control y derivado de ello la emergencia de intereses globales por parte de actores económicos supranacionales (compañías internacionales lobbies, etc.) con objetivos contrapuestos a la economía tradicional de los estados. Y aquí sí podemos citar a Grecia, Brasil, África en su conjunto (como tablero geopolítico para el aseguramiento de materias primas), o por ejemplo la firma de tratados internacionales de libre comercio (algunos ya en marcha y otros pendientes como el Tratado entre EEUU y Europa) que no son a la postre, más que intereses empresariales disfrazados Por ello nos encontramos hoy en día ante una disyuntiva crucial, recuperar la soberanía pérdida estableciendo un sistema de control a la “economía cuántica” o bien dejar la soberanías nacionales en manos de ese “Dios· caprichoso y avaricioso.

 

  • Deudas Soberanas inasumibles: Ya lo he comentado pero las deudas actuales no se pueden pagar, en algún momento (ya surgen voces en ese sentido) habrá que reconocerlo para pavor de los dirigentes económicos actuales (menudo cuadro que conforman el Banco Mundial, FMI, y demás agentes, preferiría cien mil veces a los Hermanos Marx antes que éstos…). Y gran parte de estas deudas son el resultado de tapar los agujerillos provocados por los de párrafo anterior…

 

  • Afección sobre el sector productivo: No me extenderé, haciendo una búsqueda en internet se pueden encontrar decenas de ejemplos de los catastróficos resultados que los movimientos de la economía cuántica (o especulativa, o de casino)  provoca sobe empresas y particulares. Y para acabar de arreglarlo, los Estados han estado inyectando dinero (los monos y las máquinas de impresión) ingentes cantidades de dinero que se han quedado en los sectores 2 y 3, llegando migajas al sector 1.

 

  • Sistema basado en el consumismo expansivo: 7.000 millones de habitantes y subiendo, y el objetivo global es que supuestamente “disfrutemos” todos del mismo estilo de vida basado en el usar y tirar. Nuestro frágil planeta en este escenario tiene los años contados…

 

 

3. Conclusión        

Este borrego lo tiene claro, ahora mismo (y por desgracia no veo posibles soluciones) somos como unos inconscientes que estamos disfrutando de bajar una pendiente a toda velocidad, y cuanta más velocidad mejor, más sensación de adrenalina y más viento en la cara, pero sin ver que vamos en un vehículo sin frenos y y que al final de la pendiente no hay nada más que un precipicio sin fondo.

 

El principal problema es que no hemos aprendido nada de la reciente crisis del 2010. Y sí, todos sabemos que las crisis son cíclicas y se repiten fases expansivas, crisis y fases restrictivas. Pero lo que parece que las autoridades económicas obvian (y de forma voluntaria y torticera) es que el escenario actual es integralmente distinto a cualquier otro existente hasta la fecha. Mayor población, globalización, avance tecnológico, cantidades monetarias desconocidas hasta la fecha dan lugar a un cóctel que jamás nadie había conocido ni probado. Y que fácilmente se puede convertir en arsénico…

 

Nos encontramos pues ante un panorama en el que no sólo no se han resuelto los problemas de fondo que originaron la primera crisis, sino que para solucionarlos se han tapado con cantidades ingentes de dinero, dando lugar a una situación aún más anómala y con menor regularización si cabe. Y por parte de los Estados no existe ni capacidad ni voluntad de actuar sobre este casino global en el que hemos convertido la economía y en la casa como siempre volverá a ganar, pero en este caso aún a costa de haber prendido fuego al casino (eso sí, los trileros son tan listos que seguro ya han contratado una póliza que cubra el riesgo de incendio, pero sólo para ellos, claro…).

 

Asistiremos en breve todavía a carruseles de euforia y mejora de cifras macro alentadas por las interveciones de los bancos centrales, pero que nadie olvide que estamos construyendo un edificio de acero y hormigón sobre unos cimientos de barro…. Y por ende, en ningún caso es una crítica a la inciativa privada, ni al esfuerzo personal, ni a una sociedad meritocrática, sino a lo que hemos convertido una ciencia social, transformándola en un dios único, absoluto y despiadado..

 

  1. #2

    Manulrn

    Pues yo también lo veo muy negro, la mejor solución que se me ocurre desde mi ignorancia es provocar una hiperinflación para así poder pagar la deuda, pero claro, eso iría contra los grandes capitales y los acreedores que son quienes tienen el poder y harán lo que sea por impedirlo, pero yo creo que es la mejor opción a nivel general. Además con una hiperinflación se reduciría el consumo y la producción lo que al planeta le vendría muy bien.

  2. #3

    Viktorrupert

    Es poco probable que las crisis políticas, por más sensacionales que puedan ser, cambien el cálculo económico de los inversores. Inclusive después de las mayores calamidades del siglo XX, los mercados se recuperaron bastante rápido. Después del ataque de Japón a Pearl Harbor, los mercados bursátiles de Estados Unidos cayeron 10%, pero se recuperaron en el lapso de seis semanas. De la misma manera, después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, las acciones estadounidenses se desplomaron casi 12%, pero se recuperaron en un mes. Tras el asesinato del presidente John F. Kennedy, los precios de las acciones cayeron menos 3% y se recuperaron al día siguiente.